Encrucijadas del diálogo
Para salir de la vorágine polarizadora que nos minimiza como sociedades, necesitamos dialogar cuidando, protegiendo, cultivando el poder de la palabra.
Para salir de la vorágine polarizadora que nos minimiza como sociedades, necesitamos dialogar cuidando, protegiendo, cultivando el poder de la palabra.
Terrible lo que pasa, con la aquiescencia de gobernantes que se llenan la boca alabando a la Madre Tierra, a los pueblos indígenas, a los pobres y humildes, y los destruyen en la práctica.
Necesitamos que llueva tanto en el bosque como en la ciudad, recordando que la canasta familiar depende de la agricultura y que gran parte de nuestra alimentación proviene del campo.
Educar para la vida, formar el pensamiento crítico, fortalecer sus capacidades y creatividades como sujeto de derechos humanos, es la asignatura pendiente en el sistema educativo nacional.
El preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que el hombre puede “rebelarse contra la tiranía y la opresión” como un supremo recurso.
Lo de la Argentina no es ajeno a lo que ocurre en el mundo: sistemas políticos debilitados, erosión de la democracia, presencia en aumento del crimen organizado, ofensiva de la derecha fundamentalista.
Tenían razón los dioses y quienes no quisieron que el fuego llegue a manos del ser humano. Queda en entredicho que el descubrimiento del fuego haya influido en el desarrollo de la inteligencia de nuestra especie porque ¿qué ser inteligente atenta contra su propio hábitat y el de los demás?
¿Con Lucho y David sabemos a dónde vamos? Parece que no, ¿o sí? ¿Nos vamos a la “mercury”?
Con su ocasional traviesa expresión, el Presidente actual todavía puede negociar y transar con grandes grupos corporativos, como el que sustenta la minería pirata…