Violencias contra estudiantes ¿qué hacer?

Opinión

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Sumando Voces

Hernán Cabrera M.

Este 2023 terminaremos, como ya parece normal, con números rojos y vergonzosos sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes (NNA) en casos referidos a las violaciones, abusos, estupros, violencia. Y los escenarios donde se realizaron la mayoría de esos hechos fueron las aulas escolares.

Y no se trata ya de ir aprobando más leyes, más comisiones de trabajo, como la que pomposamente lo hicieron hace algunos meses, cuando casi todo está legislado en materia de los derechos de la niñez y adolescencia. Se trata de poner en marcha el conjunto de leyes nacionales, departamentales, municipales, decretos y convenios internacionales de derechos humanos hacia esta población que en Bolivia son más de 2.500.000, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Los medios de prensa y las redes sociales se encargaron de registrar los hechos que deberían darnos pavor y provocarnos indignación y responsabilidades compartidas, no esperando que todo lo haga el Estado en sus instancias judiciales y policiales. Muchas veces, la violación hacia un menor de edad podemos evitarla, si es que estamos comprometidos con nuestras familias y con el entorno social.

También se pueden evitar de violencia sexual y física en las unidades educativas, fiscales o privadas, si es que en las mismas funcionan las instancias de alertas y de seguimiento a los casos, como ser la existencia de un departamento de Psicología y de apoyo al estudiante, tal como lo establece el Código de Niño, Niña y Adolescente, instrumento legal que obliga contar con este profesional en cada colegio, escuela ya sea del área urbana y rural.

También se pueden evitar hechos de pornografía y trata y tráfico de personas, si el papá y mamá, pone orden y disciplina en su hogar para que sus pequeños sepan usar el celular de forma crítica y responsable, y no se trata de prohibirles, porque al fin y al cabo, ellos podrán acceder de cualquier manera a este maravilloso aparato de comunicación.

Desde el sistema judicial, si los jueces y fiscales fueran valientes y honestos, para sentenciar sin que les tiemble el pulso a los proxenetas, violadores, pedófilos, se pueden prevenir más casos, porque una sentencia ejemplar debe servir de ejemplo para los potenciales agresores contra los NNA. Pero acá hay una falla fundamental: la justicia no está a la altura de estos momentos delicados que vive esta población.

Hemos sido partícipes de tantos pero tantos hechos de vulneración de los derechos de los NNA en cada rincón del país, que incluso han estado comprometidos diputados, alcaldes, concejales, a quienes la justicia no les hizo ni cosquillas y solo para que le quede algo en la retina, estimado lector te hago recuerdo de algunos de ellos:

  • Policía aprehende a un hombre tras descubrir que ofrecía con fines de prostitución a su hija de 11 años.
  • Niño de cuatro años, víctima de violación murió en la madrugada
  • Niñera condenada a 15 años de prisión por vender a una niña de dos años.
  • Samuel S. sentenciado a 25 años por el delito de violación contra su hijastra.
  • Estudiantes de inicial y primaria del colegio Hortensia Banegas de la capital cruceña están pasando clases sentados en el suelo por falta de pupitres.
  • Padre de familia condenado a 30 años por violar a sus 3 hijas.
  • En Santa Fe violan y asesinan a menor de 9 años.
  • Encapuchados abusan a niño al interior del Colegio Alemán.
  • Estudiantes abusan de menor de edad, a quien le introducían bolígrafos por el recto.
  • Acto de bullying en colegio privado: obligaban a niño a tomar agua con lavandina.
  • Una niña de seis años muere tras caer del décimo piso de un edificio del centro paceño
  • Muere adolescente que cayó del segundo piso de su colegio en Santa Cruz tras seis días en el hospital.
  • Ejecutan orden de aprehensión en contra de un profesor acusado de abusar a 12 estudiantes.
  • Padres denuncian a un profesor de música por acosar a ocho estudiantes

Si quiere a ello le añadamos las cifras de la Fiscalía General, FELCV, pues se quedará con la boca abierta y sólo dirá: Dios mío qué está pasando en Bolivia? Solo uno para que se ponga pensar: En Bolivia, por día se registran 110 casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes. El tipo de maltrato más recurrente es el abuso sexual.

Pues bien, ahí está el problema serio, grave y que las autoridades educativas y los mismos directores de colegios no han asumido en la dimensión que requieren los hechos y la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los estudiantes que son agredidos por otros estudiantes un poco mayores que ellos o los que son víctimas en sus propios hogares.

¿Por qué decimos ellos? Porque Bolivia tiene un combo de leyes importantes y completas de derechos de los NNA, las cuales les da responsabilidades irrenunciables a los municipios, gobernaciones, asociaciones de padres de familia, directores de colegios, medios de comunicación, señalándoles a todos ellos lo que se tiene que hacer primero para informar y concientizar sobre los derechos y obligaciones de estudiantes, padres de familia, profesores; segundo para prevenir cualquier hecho irregular y de violencia, construyendo canales de comunicación y de información; tercero para alertar cuando se den señales que algún niño sufre, ya que todo NNA genera señales contrarias cuando ha sido violado, abusado, insultado o agredido; cuarto para denunciar y responsabilizar a los culpables y quinto para evitar en el futuro inmediato más casos de esta naturaleza que denigra y destruye al ser humano, mucho más a nuestros niños, niñas y adolescentes que están en pleno desarrollo, hacia quienes deberíamos dar cumplimiento lo que señala la CPE: el interés superior del Estado Plurinacional para que toda niña, niño y adolescente tenga derecho a su desarrollo integral.

Pero también los profes y directores deben entender de forma clara que educar no es adoctrinar, no es memorizar, no es introducir al alumno en una burbuja de cristal, no es implementar un sistema de castigos y premios, de ninguna manera, sino que el paso por las aulas educativas, deben significar al chico y chica, no una tortura sino una invitación para fortalecer sus valores y su espíritu de luchador y emprendedor.

La escuela debe ser un medio, no un fin, para afrontar la vida y los problemas del diario vivir. Darles herramientas al niño, adolescente y joven para mirar el mundo de otra manera, no de memoria, ni con prejuicios ni con miedo. La escuela y la universidad tienen ese poder para convertir a su estudiante en un ser humano dotado de capacidades, de sensibilidades, de sentimientos, de aptitudes, de voluntades, de esfuerzos, de creatividades y de responsabilidades. Forjar y formar un ciudadano de la democracia, responsabilidades y convicciones por los derechos humanos. Si no lo hace, es que ese sistema educativo no sirve para nada y hay que reinventarlo y relanzarlo que responda a los enormes y profundos cambios en las sociedades y el Estado Plurinacional.

El sistema educativo debe humanizarse y transformarse, para que los niños y adolescentes encuentren respuestas a los problemas de la vida y de las adversidades y no solo salgan repitiendo las fechas de fundación de la República, o sumando 2 mas 2.

Siempre el sistema escolar tiene grandes retos, uno de ellos es fortalecer el espíritu y el pensamiento crítico de los estudiantes, con respuestas revolucionarias y vitales para estos tiempos intensos de pandemias, de conflictos, de guerras, de superficialidades, de violencias.

Educar para la vida, formar el pensamiento crítico, fortalecer sus capacidades y creatividades como sujeto de derechos humanos, es la asignatura pendiente en el sistema educativo nacional.

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Hernán Cabrera es periodista.

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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