Jubileo alerta que al menos 7,7 millones de bolivianos viven en pobreza y que la actual crisis la profundiza

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Jóvenes que se dedican a lustrar calzados en La Paz para generar ingresos. Crédito: ANF

Al menos 7,7 millones de bolivianos viven actualmente en situación de pobreza. Esa es la conclusión más preocupante del estudio «Pobreza en Bolivia», presentado por la Fundación Jubileo, que advierte que el aumento sostenido del costo de vida ha dejado rezagadas las mediciones oficiales y que la crisis social y económica amenaza con empeorar aún más el panorama.

La institución, dedica a la investigación y al análisis, señala que la inflación acumulada ha erosionado los ingresos de los hogares y ampliado el número de personas que no logran cubrir sus necesidades básicas.

Según el análisis, la pobreza moderada alcanza actualmente al 44% de la población, equivalente a 5,5 millones de personas, mientras que la pobreza extrema llega al 17,5%, es decir, a 2,2 millones de bolivianos. En conjunto, ambas categorías suman al menos 7,7 millones de personas afectadas.

Las cifras contrastan con los indicadores oficiales de 2024, que registraban una pobreza moderada de 37,7% y una pobreza extrema de 12,8%. Para Jubileo, la diferencia radica en que las líneas de pobreza utilizadas por el Estado no reflejan adecuadamente el incremento del costo de vida.

De acuerdo con la fundación, entre 800 mil y 1,2 millones de personas pobres no aparecen en las estadísticas oficiales debido a este desfase metodológico.

«La situación ya era preocupante antes del actual conflicto, pero los bloqueos y la paralización de actividades están agravando el deterioro de las condiciones de vida de miles de familias», señala el documento.

Los alimentos, el golpe más duro

Jubileo sostiene que el principal impacto de la inflación se concentra en los alimentos, un componente que representa la mayor parte del gasto de los hogares de menores ingresos.

La institución recuerda que la inflación interanual llegó a 24,86% en julio de 2025 y que, aunque posteriormente se desaceleró, todavía alcanzaba 14,18% en abril de este año. En alimentos, el incremento llegó a un máximo de 31,68%.

Esta situación golpea especialmente a las familias más vulnerables, que destinan una proporción mayor de sus ingresos a la alimentación.

Una economía marcada por la informalidad

El estudio también alerta sobre la fragilidad económica de amplios sectores de la población. Según datos citados por la fundación, el 83,9% de los trabajadores bolivianos se desempeña en actividades informales, la tasa más alta de Sudamérica.

Además, siete de cada diez hogares dependen exclusivamente de ingresos provenientes de la economía informal.

«Cuando el país se bloquea, los primeros en quedar desprotegidos son quienes viven del ingreso diario», advierte Jubileo, en referencia a comerciantes, transportistas, productores, vendedores y trabajadores por cuenta propia.

Más hambre y peor alimentación

La investigación también identifica un deterioro de la seguridad alimentaria. Entre 2021 y 2024, el porcentaje de hogares que recurrieron a alimentos menos saludables para abaratar costos casi se duplicó, pasando de 21,9% a 42,8%.

Asimismo, la proporción de familias con una dieta poco diversa aumentó de 25,6% a 41,3%, mientras que cerca de una de cada diez familias bolivianas declaró haber sentido hambre sin poder comer durante 2024.

Una clase media vulnerable

El análisis también cuestiona la solidez de la denominada clase media boliviana. Según Jubileo, una parte importante de este sector vive muy cerca de la frontera de la pobreza y puede caer rápidamente en situación de vulnerabilidad ante eventos como la pérdida del empleo, una enfermedad o una escalada de precios.

La preocupación se acentúa debido a la elevada informalidad laboral. Datos citados por la fundación indican que el 83,9% de la población ocupada trabaja en el sector informal, la tasa más alta de Sudamérica. Además, siete de cada diez hogares dependen exclusivamente de ingresos informales.

«Cuando el país se bloquea, los primeros en quedar desprotegidos son quienes viven del ingreso diario», advierte el documento.

Llamado al diálogo

Ante este escenario, Fundación Jubileo exhortó a los actores políticos y sociales a priorizar la alimentación, el trabajo y la dignidad de las personas por encima de las disputas coyunturales.

La institución propone avanzar hacia un nuevo pacto social basado en empleo digno, protección social, cohesión territorial, transparencia y fortalecimiento institucional.

«La pobreza tiene causas estructurales que deben ser afrontadas y eliminadas. Ayudar al pobre es una cuestión de justicia, antes que de caridad», recuerda la fundación citando un mensaje del papa León XIV.

Este artículo fue elaborado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para el análisis de la información y la redacción. El enfoque y contenido final corresponde a nuestra redacción.

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