El pueblo indígena Cayubaba: cuatro factores lo llevan a su extinción

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La pesca en los ríos del Beni. Foto: Alcides Vásquez.

ANF

El pueblo Cayubaba, ubicado en el departamento del Beni, está “camino a su extinción” debido a factores migratorios, la desaparición de idioma originario, la falta de políticas gubernamentales de protección y la muerte de los ancianos.

Cuatro factores juegan en contra de este pueblo indígena, las nuevas generaciones ya no hablan su idioma originario, Cayubaba (Decreto Supremo 25894); los jóvenes migran a otras tierras para trabajar o continuar sus estudios; la ausencia de política por parte del Gobierno y los adultos mayores están muriendo, llevándose consigo su cultura.

“El pueblo va camino a la extinción, la inmensa mayoría no habla su idioma, solo pocos, como nuestras sabias abuelas, muchas de las cuales han muerto debido a la pandemia del Covid-19 que golpeó al país”, aseguró a la ANF, Roxana Melgar, oriunda del lugar y coordinadora nacional de la Red de Peritos de Pueblos Indígenas de Tierras Bajas, especializada en la defensa de los derechos colectivos y de la justicia indígena.

Los cayubabas, son una etnia boliviana que se encuentra ubicada en el municipio de Exaltación, en la provincia Yacuma, departamento del Beni y se sitúa a una distancia aproximada de 62 kilómetros de Santa Ana de Yacuma. La temperatura promedio llega a los cerca de 30 grados centígrados; se dedican a la agricultura –plátano, yuca, arroz, maíz, zapallo, camote, entre otros- También crían ganado, aunque en pequeña escala.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2001, esta población tienen un poco más de 2.000 habitantes indígenas.

Fuente: Ministerio de Educación.

“Los cayubaba prefieren ubicarse cerca de bosques altos para la agricultura, lagunas y ríos donde encallan sus canoas, para aprovechar la pesca y navegar procurando otros recursos. De las 21 comunidades, 11 tienen una antigüedad menor a 100 años, y de las diez restantes sólo tres sobrepasan los tres siglos. Por su concentración humana, se destacan las comunidades de Coquinal, Santa Isabel y Exaltación, que no sufrieron transformaciones desde que las fundaron los jesuitas. La población se caracteriza por su mestizaje, debido a que el territorio es compartido con familias Movima y con personas de otros pueblos que fueron enroladas para la extracción de la goma o llegaron en procesos migratorios posteriores”, se lee en un documento del Viceministerio de Tierras.

 Ya en 2009, Daniel Machaca, en su tesis de grado “Desarrollo Económico Sostenible, con identidad cultural para los pueblos originarios Cayubaba”, señalaba que este pueblo es de alta vulnerabilidad debido a: la inseguridad alimentaria, aculturización creciente, deficiente atención de salud y educación, necesidad urgente de saneamiento básico, tendencia decreciente poblacional, débil estructura económica, deficiente organización social y la ausencia titulación de tierras comunitarias de origen.

“Yo me fui de mi pueblo, porque tenía que ir a la universidad, por temas económicos también se han ido al exterior, como a España, muchos otros”, contó Melgar.

Indígena construye su casa. Fuente: Ministerio de Educación

Ella recordó, con nostalgia, cuando su mamá –que también falleció por el Covid- le contaba la historia de sus abuelos, así como cuando ella nació, debajo de un árbol y en pleno monte, pues su madre no pudo llegar donde la partera a tiempo.

“Ella viajaba en carretón, pero no lo logró (llegar) y nací debajo de un árbol. Comíamos “chive” casi a diario cuando era niña, era yuca rallada acompañado de otros alimentos”, dijo,

El chive es harina de yuca, útil para la preparación de masas y refrescos. El pueblo consumía y hasta lo vendían o trocaban. Este producto alcanza cerca de los de 10.000 años de historia en este pueblo, según Machaca.

Proceso de preparación del Chive de yuca. FOTO: Alcides Vásquez.

Melgar considera de suma importancia que su idioma y cultura no mueran, por ejemplo, que los niños y niñas que estudian aprendan en español y en cayubaba, que se brinden mejores condiciones de vida y que el Gobierno realice políticas públicas a favor del pueblo. “Todavía viven algunos abuelos vivos, los cuales son los únicos que hablan esa lengua. Los habitantes siembran y no son depredadores de la tierra. Por ejemplo, yo ya no volví, tuve que abandonar mi pueblo para estudiar”, afirmó.

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