Año del Bicentenario, ¿devastador o esperanzador?

Opinión

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Luciana B. Miranda

Luciana B. Miranda Serrano

Iniciando el 2025, un año bastante interesante y complicado por el contexto en el que nos encontramos, es necesario reflexionar sobre aquello que es y también aquello que será.

Con los recientes actos protocolares, cívicos y festivos, se dio inicio al llamado “Año del Bicentenario”, un año que promete mucho, sea eso devastador o esperanzador.

Entre aquello que promete mucho, encontramos las prontas elecciones generales; un escenario que supone un cambio y mejora ante la crisis que afronta el país. Sin embargo, no es eso lo que se percibe en la gente, pues este proceso democrático se ha convertido en el espacio perfecto para tomar luchas legítimas y utilizarlas como banderas políticas. Y de la misma manera, la masividad con la que se hace campaña es alarmante, pues todas aquellas propuestas que deberían ser visibilizadas quedan en un segundo plano por falsas e irrisorias promesas, que se realizan utilizando la necesidad y vulnerabilidad de las personas como una ventaja.

Otro escenario que ya ha sido discutido es la institucionalidad del Órgano Judicial, debido a la actual situación entre autoridades electas y prorrogadas. Recientemente se inauguró el año judicial, lo que trae consigo algunas luces; por un lado, el posible comienzo de una justicia renovada, sin injerencias e intereses políticos, pero esa luz se ve opacada por la negativa de aquellas autoridades prorrogadas de dejar el cargo, pues es evidente que permanece un interés de seguir manipulando la justicia en favor de unos cuantos.

Por otro lado, la realidad hostigadora para aquellos que difunden la información es cada vez más preocupante, pues estamos siendo testigos de múltiples detenciones ilegales, amenazas y sobretodo diferentes mecanismos de censura. Estos hechos constituyen un escenario en extremo peligroso para la supuesta cultura de paz que pretenden inculcar, pues no solo se priva del derecho a la libertad de expresión y prensa, si no que también al acceso a la información.

Ahora bien, el escenario que se encuentra presente de manera transversal dentro de todos los demás es la denominada polarización, característica boliviana desde hace mucho. Esta polarización implica división, confrontación e intolerancia; valores opuestos a una sociedad armónica y equilibrada; pues en medio de la crisis y las cercanas elecciones, la importancia de la tolerancia y la unión es fundamental, o ya tenemos varios espejos donde mirar nuestra posible y no tan lejana realidad.

Pero estos 200 años de independencia también son un recordatorio y llamado a la esperanza y resiliencia; pues se vienen importantes cambios, que son responsabilidad nuestra y debemos asumirlos con responsabilidad y consciencia; y de la mano, ser capaces de discernir entre aquello que consideramos correcto e incorrecto, justo e injusto; y con ello evitar que se sigan sentando precedentes devastadores e irreversibles.

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Luciana B. Miranda Serrano es integrante del colectivo de defensores de Derechos de Chuquisaca, investigadora y estudiante de Derecho

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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