Camélidos. Foto: Riquezas de Bolivia
La cadena productiva de camélidos en Bolivia atraviesa un momento crítico marcado por la ausencia de una política pública sólida y sostenida en el tiempo, así lo advirtió el investigador y analista en políticas públicas Magín Herrera. Además, cuestionó que el país continúe dependiendo de iniciativas aisladas que no logran consolidar un desarrollo duradero para los productores.
Según explicó, gran parte de las acciones impulsadas hasta ahora han sido proyectos temporales, financiados con recursos externos, que desaparecen una vez concluye el apoyo económico. “Son intervenciones pasajeras que no generan capacidades permanentes”, afirmó a ANF, al señalar que esta dinámica ha impedido construir una base productiva estable.
Aunque reconoció que programas anteriores dejaron algunos avances —como mejoras en la productividad, infraestructura y procesos de industrialización—, sostuvo que estos resultados no se sostuvieron en el tiempo. A su juicio, esto se debe a la falta de un enfoque integral que atienda necesidades esenciales como acceso al agua, forraje, infraestructura, sanidad y mejoramiento genético, además de enfrentar de forma coordinada los efectos del cambio climático.
Herrera también apuntó a debilidades en la institucionalidad estatal. Considera que la limitada capacidad de planificación y ejecución se refleja en el desempeño de entidades clave del área productiva, lo que dificulta el diseño e implementación de políticas efectivas.
A este panorama se suma la ausencia de programas vigentes dirigidos específicamente al sector camélido, así como la escasez de personal técnico calificado y la falta de criterios claros en la asignación de recursos públicos.
Frente a este escenario, el especialista planteó la necesidad de impulsar una política de Estado que articule tecnología, capacitación, financiamiento y sostenibilidad. Propuso modernizar los procesos productivos, promover el valor agregado en fibras y carnes, y garantizar asistencia técnica continua para fortalecer a las familias productoras.
Finalmente, subrayó la urgencia de reducir la dependencia de financiamiento externo de corto plazo y avanzar hacia un modelo sostenible que asegure la continuidad de los proyectos y genere impactos reales en las comunidades del altiplano.
Con información de ANF





