Vivian Palomequi, lideresa indígena. Foto: Yenny Escalante/Sumando Voces
Vivian Palomequi Irina no recuerda un momento exacto en el que decidió ser dirigente. Dice que fue un camino que comenzó cuando apenas tenía 13 años y acompañaba a su madre a las reuniones de la comunidad. Mientras escuchaba a los mayores debatir sobre los problemas del campo, la defensa del territorio y las necesidades de las familias campesinas, entendió que el liderazgo no consistía en ocupar un cargo, sino en buscar soluciones para los demás. Años después, esa niña que observaba en silencio se convertiría en una de las lideresas más visibles del movimiento campesino de la Amazonía boliviana.
Hoy, a sus 39 años, Vivian es secretaria ejecutiva de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Regional Vaca Díez (Beni) y la primera mujer en asumir la coordinación del Bloque Regional Amazónico. Pero cuando habla de sí misma, no empieza por sus cargos. Prefiere hablar de su familia, de la comunidad donde creció y de los valores que, asegura, marcaron el rumbo de su vida.
Nació el 11 de mayo de 1987 en El Chivé, en la provincia Manuripi del departamento de Pando. Aunque es pandina de nacimiento, se crio en Ribalta, Beni, y desde los 13 años vive en la comunidad San Francisco. Se define como hija de una familia humilde. Sus padres, María Dina Irina Fernández y Jaime Palomequi Camaya, le enseñaron que la honestidad y el trabajo valen más que cualquier reconocimiento.
Aquellas reuniones a las que asistía junto a su madre despertaron una inquietud que fue creciendo con los años. Escuchar las preocupaciones de las comunidades y ver que muchas veces los dirigentes no encontraban respuestas la llevó a imaginar que algún día también podría aportar. «Veía los debates y me conmovía que hubiera problemas sin resolver. Ahí nació el deseo de ayudar», recuerda.
A los 17 años dio su primer paso dentro del sindicato como secretaria de actas. Después fue secretaria general y continuó una carrera sindical construida desde las bases, hasta asumir la dirección de la Federación Regional Vaca Díez. Más tarde llegó otro hito: convertirse en la primera mujer en coordinar el bloque regional amazónico, una responsabilidad que, dice, representa tanto un orgullo como un compromiso con las comunidades.
Su camino, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo. Vivian reconoce que el machismo continúa presente en muchas organizaciones sociales y que abrirse espacio como mujer no fue fácil. Durante sus primeros años como ejecutiva enfrentó cuestionamientos, desconfianza e incluso acoso sindical por parte de algunos compañeros que no aceptaban que una mujer ocupara un cargo de representación.
Lejos de desanimarla, esas experiencias reforzaron una convicción que hoy repite con frecuencia: las mujeres también pueden dirigir, debatir y tomar decisiones para sus organizaciones.
Pero la dirigencia nunca ha sido el único papel que desempeña, pues Vivian también es madre de siete hijos: tres mujeres —entre ellas unas gemelas— y cuatro varones. Habla de ellos con la misma emoción con la que habla de su organización. Reconoce que muchas veces el trabajo sindical implica sacrificar tiempo en familia, perderse cumpleaños, reuniones escolares o enfrentar largas ausencias.
En ese recorrido, destaca el respaldo de su esposo, Josué Ayala Macuapa, quien asumió durante muchas ocasiones el cuidado de los hijos mientras ella recorría comunidades, asistía a reuniones o representaba a su organización. «Esa comprensión ha sido fundamental para que pueda seguir trabajando por mi sector», afirma.
Ese compromiso encontró una de sus pruebas más duras durante la marcha contra la Ley 1720 de Conversión de la pequeña propiedad agraria en mediana, realizada en mayo de este 2026. Durante más de 20 días caminó junto a organizaciones campesinas e indígenas desde la Amazonía hasta La Paz para exigir que se respetaran los derechos sobre los territorios rurales.
No fue solo una prueba física, ya que mientras avanzaba por la carretera, también cargaba la preocupación por su familia. El menor de sus hijos, de apenas cuatro años, enfermó durante su ausencia. Las llamadas desde casa se convirtieron en uno de los momentos más difíciles de la movilización. «Había momentos en que uno quería volver, porque extrañaba a los hijos y sabía que había problemas en casa, pero también entendía que esta lucha era por ellos», cuenta.
La marcha también significó otro desafío. Como una de las pocas mujeres que integraban la conducción del movimiento, tuvo que compartir decisiones en un espacio históricamente liderado por hombres. A ello se sumaron las presiones políticas y las acusaciones que, asegura, buscaron desacreditar a los dirigentes señalándolos de haber recibido dinero para sostener la protesta.
Esas versiones, afirma, afectaron especialmente a su familia. «Duele cuando quienes te acusan son personas del mismo sector», dice, aunque insiste en que el tiempo termina demostrando quién actuó con honestidad.
Para Vivian, ser dirigente nunca ha significado una oportunidad para obtener beneficios personales. Recuerda que el trabajo sindical es prácticamente voluntario y que, como muchas familias campesinas, la suya sigue dependiendo del trabajo en el chaco para salir adelante. Por eso, cuando le preguntan cuáles son sus aspiraciones, no habla de ocupar un cargo político ni de proyectar una carrera pública, habla de la tierra.
Sueña con que las futuras generaciones puedan conservar el territorio donde producir alimentos, formar una familia y mantener viva la Amazonía. Cree que la educación y la tierra son las dos herencias más importantes que pueden recibir los hijos de las comunidades. «Lo único que queremos es dejarles un lugar donde puedan vivir y trabajar con dignidad», resume.
Después de más de dos décadas de vida sindical, Vivian Palomequi Irina sigue convencida de que el liderazgo no se mide por el cargo que se ocupa, sino por la capacidad de mantenerse firme cuando las circunstancias son adversas. Esa convicción, nacida en las reuniones comunales de su infancia, es la misma que hoy la impulsa a seguir caminando junto a su gente.





