Rodríguez Veltzé: “Para reformar la justicia hace falta trazar una hoja de ruta a partir de un profundo diagnóstico de la crisis”

Democracia

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Sumando Voces

El expresidente durante su exposición en la «Cátedra Bolivia», en Sucre. Foto: Red UNITAS

Luego de las demandas planteadas por las autoridades judiciales para “garantizar” el funcionamiento de ese órgano del Estado, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé analiza la crisis institucional que atraviesa el Poder Judicial y expone los caminos que podrían abrirse para superar esta problemática.

Rodríguez Veltzé es parte de una iniciativa de juristas y organizaciones de la sociedad civil que impulsan la creación de una Comisión Nacional para la Reforma de la Justicia, cuyo objetivo es sistematizar las distintas propuestas existentes y construir consensos políticos e institucionales. Esta instancia busca definir una hoja de ruta que articule reformas constitucionales, legales y administrativas.

Además, a propósito de los 53 días de movilizaciones, en esta conversación con Sumando Voces se refiere a los alcances jurídicos del derecho a la protesta. Y expone la ruta para los posibles ajustes a la Constitución Política del Estado (CPE).

La exautoridad fue uno de los panelistas de la «Cátedra Bolivia», realizada en Sucre la semana pasada. El evento itinerante es organizado por la Red UNITAS en el marco de su 50 aniversario y en esta oportunidad promovió reflexiones y propuestas sobre la plurinacionalidad y los cambios a la CPE.

— La demanda del Órgano Judicial, de mayor presupuesto y equipamiento, además de la advertencia de ingresar en un paro de actividades muestra uno de los momentos más agudos de la crisis del sistema. ¿Qué opinión le merece lo que viene sucediendo?

— Vengo insistido hace tiempo, que el sistema judicial en Bolivia tiene una larga y profunda crisis que no se reduce al tema presupuestario. También tiene relación con la necesidad de actualizar la codificación judicial, las formas de elegir a los magistrados, la necesidad de implementar la meritocracia en sus recursos humanos y otras ausencias de interés del Legislativo y del Ejecutivo. Y esto no es algo solo de los últimos 20 años, yo diría de los últimos 200 años. El sistema judicial necesita un ajuste estructural que solo puede ser posible si hay consensos políticos y ciudadanos.

¿Qué caminos tomar para resolver esta crisis y propiciar una reforma?

— No creo que la reforma deba ser solo una emergencia. Esto exige que se propicie una mesa en la que se siente a todos los órganos de poder y abrir este espacio de la manera más plural. Lo que hace falta es trazar una hoja de ruta a partir de un gran diagnóstico. Sin ello, solamente estaremos poniendo parches que a mi juicio son insuficientes.

Ahora bien, los anuncios de protestas o paros son francamente un despropósito, algo abusivo, ilegal, que debería llevar a la reflexión a los magistrados y jueces porque ellos son los primeros que deben honrar el cumplimiento de la ley y no poner este tipo de medidas de presión que están fuera del ordenamiento.

En el fondo, el anuncio de paro que se desinfló no se trata de contar con recursos para comparar computadoras, como mencionaron los magistrados. El fondo es la crisis judicial, ¿correcto?

Efectivamente, la crisis judicial es profunda. Tiene que ver con la obsolescencia de muchas normas, con la imparcialidad con la que deben emitir fallos. Tiene que ver con recursos de políticas públicas, por ejemplo, política criminal, política penitenciaria, con la transparencia y muchos temas que son de orden estructural, de fondo.

No se parchan únicamente con mayor presupuesto o computadoras. Yo creo que es imprescindible tener un diagnóstico. Es como tener un enfermo con múltiples dolencias, debemos saber exactamente cómo atacar esas dificultades.

Otro tema polémico del último tiempo fue la persistencia de los bloqueos y sus efectos. Ahora han reflotado los proyectos de ley para regular las protestas…

— Los bloqueos son un exceso del derecho de protesta y los derechos fundamentales de todos los bolivianos son equivalentes e iguales. Ningún derecho está por encima de otro. De manera que yo encuentro innecesario generar ese tipo de legislación. Simplemente necesitamos que cada ciudadano sepa respetar la norma y sepa respetar al prójimo, nada más.

En el Legislativo, varias voces abogan por ajustes parciales a la Constitución para regular diversos temas, ¿cómo podría darse este proceso?

— La Constitución es susceptible de enmiendas parciales y totales, a través de referéndum o una nueva asamblea constituyente. Lo importante es que haya voluntad ciudadana, voluntad política y que luego de tantos años de la Constitución vigente, ya son 16 años, podamos abrir espacios de diálogo en el cual se consideren todas las propuestas. Es perfectamente posible y deseable.

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