Periodismo: el poder presiona y el internet golpea

Opinión

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Sumando Voces

Hernán Cabrera M.

Rumbo al 10 de mayo, Día del Periodista, las organizaciones de periodistas y federaciones de la prensa, más allá de celebrar ese importante día, que sin duda, se lo debe hacer, porque es un sector fundamental para toda democracia, deben organizar y realizar jornadas de reflexión, de análisis y de autocrítica sobre el rol que está cumpliendo en este país intenso y conflictivo y cuáles son los retos del periodismo frente a un nivel creciente de desconfianza ciudadana, de polarización en los medios de comunicación y el progreso imparable de la tecnología, que tiene en las redes sociales y en los medios digitales, nuevos e imprescindibles actores de la información y de la política.

El análisis y la reflexión interna es imprescindible a estas alturas, porque el periodismo ha sido puesto entre la pared y la espada, precisamente por el accionar del poder político que entendiendo la enorme importancia que ejercen los medios de prensa ha fortalecido sus dos frentes de batalla contra los medios independientes para controlarlos, silenciarlos e inclusive clausurarlos, y ha potenciado sus propias estructuras de medios, tanto del Estado como algunos privados, a través de contratos de publicidad, licencias y otros favores que el poder sabe hacerlo.

Ese es un tema imprescindible en el momento de la autocrítica, porque no se puede soslayar, que el periodismo boliviano se debate en medio de la polarización: están los medios de prensa del poder, que vienen repitiendo libretos de las líneas de acción gubernamental e incluso, tratando de instalar otras verdades. Como el caso del golpe de Estado y de terrorismo, haciendo hincapié en las posiciones y tesis del poder. Y están los medios independientes que aseguran lo contrario de esas percepciones. Si no asumen esta polarización política en el periodismo, debatiéndola, sincerándose y superándola, sería hacerse un doloroso haraquiri.

El último informe Contexto y escenarios prospectivos 2024, con los resultados del estudio Delphi-FES, indica que ante la pregunta: ¿Usted considera que los medios promueven enfrentamientos y conflictos en el país?:

Promueven poco, 48%. Promueven mucho, 37%;. No promueven, 11%.

O sea, hay una percepción ciudadana de que los medios de prensa en sus informativos, entrevistas, transmisiones en vivo y directo son espacios de la polarización política que hace varios años estamos enfrascados.

Otra pregunta: Hay quienes dicen que algunos medios de comunicación actúan como si fuesen actores políticos. ¿Está de acuerdo o no con esta opinión?

De acuerdo, 43%. Muy de acuerdo, 42%. En desacuerdo, 6%.

Esto vale para los dos grandes segmentos de la prensa: las del poder y los medios independientes. A ambos la encuesta los ve como actores políticos importantes.

Datos que deben servir para la autocrítica de los medios y de los periodistas, precisamente para remontar esas visiones y constituirse en los hechos en pilares de la democracia, en promotores de un periodismo de paz, tal como lo plantea la comunicadora Vania Sandoval en su importante libro: Periodismo de paz, nuevos desafíos, con el sello de la Fundación UNIR: “Los medios no son observadores externos de los procesos sociales y políticos, sino participantes de los mismos. Vincent Fisas destaca el papel de los medios en la configuración de actitudes sociales en relación a los conflictos y su transformación. Así los medios pueden fomentar “comportamientos agresivos, justificar acciones bélicas, formar estereotipos, imágenes del enemigo y demonizaciones”. A su vez, los medios también pueden “despertar compasión, misericordia y caridad, estimular exigencias de actuación, cambios de políticas o romper distancias”, precisa Sandoval.

El periodismo no sirve al poder, ni debe constituirse en un arma para destruir al enemigo político o para ser la trinchera de las acusaciones. Tampoco los periodistas deben ponerse la camiseta de algún sector polarizado y arengar que esos son los buenos y los otros los malos de la película. Ojo que desde un titular hasta una pregunta tiene un sentido, tiene doble intencionalidad. Es que hacer periodismo es tan importante y delicado, mucho más en un país polarizado, enfrentado, violentado y golpeado desde varios ángulos, donde los periodistas no pueden ser instrumentos de nadie para la destrucción, la violencia o las mentiras.

“No nacemos, pues, polarizados, la polarización se hace, hay agentes polarizadores que recurren a métodos para enfrentar a los miembros de una sociedad como narraciones ad hoc, discursos ex­presivos, formas sesgadas de contar las noticias en los medios de comunicación y, por supuesto, en las redes sociales. Y en este punto, la tarea de un periodismo ético es imprescindible, porque los medios pueden polarizar, reforzar la polarización o, por el contrario, intentar que la opinión pública se convierta en un espacio en el que se ejerce el uso público de la razón, que es el único modo de ayudar a cultivar una ciudadanía madura y crítica, sin la que no hay ni personas autónomas ni democracia posible. Las dificultades son sin duda grandes”, nos lanza el reto la filósofa española, Adela Cortina.

El otro gran reto que los medios de prensa y los periodistas deben afrontar, ya lo están haciendo, es desenvolverse frente al poderoso auge de las redes sociales, del internet que han abierto las puertas para que hoy el ciudadano tenga un menú variado y grande de información que le llega a raudales cada hora de su vida. Pero es haciendo y ofertando un buen periodismo, que eso también genera audiencia y publicidad.

Otro dato importante que arrojó la encuesta de Delphi-FES realizada en abril de 2024, se refiere a: ¿Por qué medios se entera principalmente de las noticias del país y del mundo?:

Medios digitales, 71%. Redes sociales, 39%. Periódicos, 23%. Tv, 21%. Radio, 11%.

Estamos supercomunicados y navegamos a cada instante por esa infinita red de los medios digitales, que son parte de las agendas del poder, de las empresas, de los eventos culturales y sin duda, de la gente que ha ido dejando a un lado la lectura de los periódicos, el zapping en los canales de Tv.

Pues esa es la realidad hoy en día, la misma que no puede ser dejada de lado, lo cual constituye un desafío enorme para el ejercicio periodístico en Bolivia y en el mundo.  Vania Sandoval indica que “desde la sociedad de la información hemos llegado a la era de la desinformación, con la consiguiente afectación en la construcción de pensamiento y toma de decisiones”.  Ojo que estas poderosas redes van construyendo una realidad mediática o quieren imponer una postverdad. Enorme reto que demanda responsabilidad y compromiso con la verdad y la credibilidad de parte de los periodistas y sus medios de prensa. No hacerlo, pues es mejor que dejen el oficio y se dediquen a vender salteñas.

El menú informativo está servido cada día de todos los días de la semana. Con solo tener un celular, apretar un dedo y  enter, usted amable lector es parte de ese universo de ofertas informativas de todo calibre, calidad, variedad, que muchos de esos espacios son simples mensajeros comerciales, políticos o para captar seguidores de alguna religión. Los más de 10 millones de bolivianos son potenciales comunicadores. Con su celular consumen, producen, fabrican y comparten al instante toda clase de informaciones, fotografías, videos, memes, etc.

En esa maraña de ofertas, el periodismo debe erigirse como  una opción seria, así como está sucediendo con varias experiencias en Bolivia con medios digitales de prensa, que poco a poco están logrando consolidarse como alternativas creíbles y constructoras de confianza ciudadana, a quienes les alentamos que fortalezcan la ruta del periodismo responsable y ético, que cada día tiene una gran batalla que ganar: que impere la credibilidad y la ética.

La información ya no es solo poder, si no que se ha constituido en un alimento imprescindible para el ser humano, que el día que no se informa, está angustiado o se siente perdido.

¿Para qué te hiciste periodista?, me preguntó mi nieta.

Para tratar de narrar e informar la verdad en todo momento y para todo el mundo, le respondí.

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Hernán Cabrera es periodista y Lic. en Filosofía

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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