Paraguay en vísperas de sus elecciones presidenciales

Opinión

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Rodolfo Huallpa

Este domingo, 30 de abril, nuestro vecino y hermano país, Paraguay, va a las urnas para elegir su nuevo presidente por el periodo 2023-2028, además de 17 gobernadores, 45 senadores, 80 diputados y 257 Juntas Departamentales. En un país de 7.554.796 habitantes, 4.782.940 están habilitados para ejercer su voto, que es obligatorio. 1.400.000 de los electores son jóvenes y aproximadamente 150.000 votarán por primera vez.

Contexto complejo

Paraguay ha sufrido drásticamente los rigores de la constricción internacional, dado que buena parte de su economía depende de la exportación de productos agropecuarios, agroindustriales y la producción y exportación de energía eléctrica. Es uno de los más grandes exportadores de trigo (único país subtropical del mundo en producir este cereal), carne vacuna, soja y azúcar. Su crecimiento el 2021 fue del 4,2%, manteniendo un índice de inflación menor a dos dígitos (8,3%). Su estructura social se caracteriza por fuertes desigualdades, con un índice de pobreza del 27% el año 2022, año en el que el crecimiento del PIB fue del 0,1% según datos del Banco Central del Paraguay. El descubrimiento reciente de yacimientos de titanio y uranio podría reorientar su economía. En este marco económico se desarrollan las elecciones, con varios frentes proponiendo continuar y profundizar las políticas establecidas.

En el ámbito político electoral se suceden una serie de factores característicos. Uno de ellos ocurre por cambios en la matriz electoral. Por primera vez en elecciones generales, y después de su aplicación en las municipales, se implementa el voto electrónico en un país con grandes brechas de conectividad. Los analistas y políticos coinciden en que este hecho conlleva la importancia creciente del conteo de votos y del control electoral como acción política, acaso tanto o más que las campañas, que han sido de bajo impacto.

Por otra parte, se destaca el hecho que, por primera vez, el pasado 18 de diciembre de 2022 se realizaron elecciones primarias siguiendo un proceso iniciado el mes de septiembre. Esta experiencia ha rediseñado la arquitectura electoral, tanto en las formas de democracia interna, como en el desarrollo de la campaña, que extiende sus 4 meses instituidos a 7. En las elecciones internas el candidato del Partido Colorado / Asociación Nacional Republicana, Santiago Peña obtiene el 51% y Efraín Alegre de Concertación Nacional para un Nuevo Paraguay el 60%. Estos resultados les plantean la tarea de consolidar sus candidaturas en sus propios reductos políticos, además de posicionarse en el contexto ciudadano más amplio.

Otro factor que está pesando fuertemente, tanto en las características modestas de las campañas, así como en las posibilidades electorales, es el proceso de judicialización que encara el gobierno de Estados Unidos declarando como “significativamente corruptos” al expresidente colorado Horacio Cartes y al actual vicepresidente de la República Hugo Velázquez. Este hecho incide en las dificultades financieras que tiene el Partido Colorado para el gasto electoral, así como en el incremento de la desconfianza ciudadana, ya labrada por la práctica prebendal naturalizada en anteriores procesos electorales.

También se debe tomar en cuenta que, salvo la experiencia del gobierno de Fernando Lugo (2008-2012) y del gobierno golpista de Federico Franco (2012-2013), todas las elecciones y gobiernos pertenecen al Partido Colorado, además con dominio casi absoluto del parlamento y de las gobernaciones. Sólo en el último tiempo se modifica el mapa electoral con el triunfo de la oposición en gobernaciones importantes como Ciudad del Este y Encarnación.

Dispersión y contienda entre dos

Trece fórmulas tercian en el proceso electoral 2023. De ellas, dos se distancian claramente en sus posibilidades. Por una parte, el Partido Colorado con Santiago Peña como candidato oficialista a presidente y Pedro Alliana como vicepresidente. Por otra parte, Concertación Nacional para un Nuevo Paraguay con Efraín Alegre como candidato presidencial y Soledad Núñez a la vicepresidencia.

Santi Peña fue ministro de Hacienda del gobierno de Horacio Cartes y su propuesta central consiste en impulsar el desarrollo integral, con empleo, inversión en capital humano, salud y educación. La campaña de Peña se ha enfocado en el combate a la inseguridad y la defensa de los valores tradicionales de la familia. En su campaña ha promovido la consigna: «Vamos a estar mejor», con un sentido de profundización de las políticas existentes.

Efraín Alegre fue ministro de Obras Públicas durante el gobierno del presidente Fernando Lugo y su propuesta de gobierno se centra en la lucha contra la corrupción para lograr el bienestar. Concertación para un Nuevo Paraguay es una alianza de 14 partidos y organizaciones opositoras cuyo elemento aglutinante es poner fin al monopolio político del Partido Colorado. Esta es la tercera oportunidad en que se presenta como candidato presidencial, las anteriores veces se ubicó en la segunda posición, con 37,11% (2013) y 43,04% (2018). Su lema es: «Dale una oportunidad al cambio».

La candidatura de Alegre es apoyada por el expresidente Fernando Lugo, quien encabeza la lista al Senado del Frente Guasú, que representa a la izquierda paraguaya y participa en estas elecciones dividido. Por una parte el sector de Lugo, con varios candidatos a legisladores apoya a Efraín Alegre, mientras que, en un proceso inexplicable, el senador Jorge Querey se presenta como fórmula vicepresidencial del candidato Euclides Acevedo (excanciller colorado), expresión de derecha radical.

Tradicionalmente, el Partido Colorado ha usado con éxito la táctica de la siembra de candidaturas para dividir a la oposición. En las presentes elecciones se presume que el panorama es distinto, puesto que el populista Payo Cubas y el derechista Euclides Acevedo le restarían apoyo al oficialista Peña y no al opositor Alegre. En realidad, todas las candidaturas son de derecha conservadora, salvo Alegre que queda entre la izquierda y la derecha con una candidata vicepresidencial pro economía de mercado, por lo que el proceso electoral expresa una contienda de todos contra Alegre y Alegre contra todos.

Fundado en 1887, el Partido Colorado paraguayo es un referente de la política latinoamericana. A diferencia de otros partidos tradicionales de la región que se extinguen o disminuyen protagonismo, los colorados ejercen la presidencia bajo el mandato actual de Mario Abdo y controlan el aparato de un Estado que permea toda la sociedad. Su aspiración en estas elecciones es conservar su poder con un triunfo de Peña.

La oposición se guía por una corriente anticoloradismo desde los años 40 del siglo pasado, cuando el dictador Higinio Morínigo (1940-1947) transforma al Partido Colorado en su herramienta que le permite enfrentar y vencer una guerra civil. El segundo momento de resistencia se da contra la larga dictadura política-militar de Alfredo Stroessner (1954-1989). La transición democrática marca el tercer momento de la lucha contra el Estado Colorado enarbolando la desmilitarización representada como continuidad con el gobierno del general Rodríguez (1989-1993), quien lideró el golpe militar que derrocó a Stroessner. A partir del gobierno de Nicanor Duarte (2003-2008) se desarrolla la cuarta etapa de la lucha contra el Estado Colorado que es la descoloradización política, social y cultural.

Incertidumbre en la víspera

Las encuestas son absolutamente variadas y variables, tanto que en lugar de orientar, crean incertidumbre respecto a los resultados. Por ejemplo, la última encuesta publicada por Atlas ubica primero a Efraín Alegre con 38% y segundo a Santiago Peña con 36%. También la encuestadora Datos le otorga el 40,5% a Alegre y 35.5% al candidato oficialista Santiago Peña. Desde la otra perspectiva, la encuestadora Grau & Asociados le otorga 42,9% a Santiago Peña y 32,3% a Efraín Alegre. Por su parte la consultora Multitarget coloca primero a Santi Peña con el 38.8% y segundo a Efraín Alegre con el 22,1%. Como ocurre en otros países, las encuestadoras tienen su propio espacio de contienda electoral, a sabiendas que en el Paraguay no existe balotaje y gana el primero sin importar el porcentaje que alcance.

En todas las encuestas se ubica en tercer lugar Payo Cubas, del Partido Cruzada Nacional, dirigente populista de derecha tradicional que maneja un discurso de posicionamientos extremos en materia de género, derechos y seguridad. Se estima que apenas 3 de los otros frentes tendrán más del 2% de los votos, considerándose el resto candidaturas testimoniales, simbólicas y/o fallidas. Según encuesta de Grau & Asociados, Payo Cubas alcanzaría el 11,8%, Euclides Acevedo (Movimiento Político de la Nueva República) el 3,1%, José Luis Chilavert (Partido de la Juventud Fuerza Joven) 1.0%, y el voto indeciso alcanzaría el 9,9%.

Así, en las vísperas de su realización, las elecciones se desenvuelven en un clima de alta incertidumbre, con un hecho cierto sin importar quien gane: el legislativo estará dividido y parejo. Si ganara el Partido Colorado sería en gran parte por la división de la oposición y si, por el contrario, el triunfo fuera de Efraín Alegre, dice el analista Pelao Carvallo, que será efecto de la necesidad de descoloradización que buena parte del Paraguay siente y percibe.

Adalid Contreras Baspineiro es sociólogo y comunicólogo boliviano

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