Misión de Observación de Jubileo advierte avances operativos, pero persistencia de debilidades estructurales en segunda vuelta

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La Misión de Observación Electoral de Fundación Jubileo identificó una “capacidad operativa funcional” del sistema electoral en la segunda vuelta subnacional, aunque alertó sobre problemas en información al votante, judicialización y confianza ciudadana.

La segunda vuelta de las Elecciones Subnacionales 2026 se desarrolló en Bolivia con una logística que, en términos generales, permitió sostener el proceso democrático, pero bajo un “equilibrio frágil” marcado por debilidades estructurales que aún no han sido resueltas. Esa es una de las principales conclusiones del informe preliminar de la Misión de Observación Electoral (MOE) de Fundación Jubileo.

“El sistema electoral boliviano posee una capacidad operativa funcional”, señala el documento, aunque advierte que esta fortaleza “convive con limitaciones en la planificación anticipada, la gestión de riesgos y la estructuración de información”.

La segunda vuelta —realizada el 19 de abril en cinco departamentos— se desarrolló en un contexto complejo, marcado por conflictos previos, judicialización y decisiones institucionales controvertidas, según Jubileo, que desplegó 121 observadores en campo.

De acuerdo con el informe, esta fase “incrementa la exigencia sobre la capacidad institucional del sistema electoral, particularmente en términos de certeza jurídica, estabilidad institucional y calidad de la información”.

Entre los factores más sensibles destaca:

  • Repetición de votación en San Ignacio de Velasco
  • Conflictos en Exaltación (Beni)
  • Cancelación de la segunda vuelta en La Paz
  • Alta polarización política

Hallazgos clave de la jornada electoral:

  • 95% de mesas sin faltantes de material electoral
  • 42% no contaba con quórum mínimo de jurados antes de las 08:00
  • 21% de mesas recurrió a ciudadanos de la fila como jurados
  • 11% inició votación después de las 09:00
  • 90% reportó desarrollo sin dificultades en el desempeño de jurados
  • 12% registró propaganda electoral en recintos
  • 5% reportó conflictos o violencia
  • 37% reportó ciudadanos que no lograron votar tras el cierre

El informe destaca que la jornada fue más ágil que la primera vuelta, pero con debilidades en la conformación de mesas. “Esta fluidez logística contrastó con una crítica debilidad en la conformación de las mesas”.

Uno de los hallazgos más preocupantes fue la intromisión de delegados políticos en funciones que no les corresponden. “En más del 35% de los casos excedieron sus funciones, asumiendo tareas de verificación de identidad”.

Además, se registraron casos de inducción al voto (incluyendo adultos mayores en Sucre), restricciones al ingreso ciudadano en la apertura de mesas, errores y dudas en el conteo de votos.

Déficit de información

El informe identifica el acceso a información como uno de los principales problemas estructurales del proceso. “El principal problema no radica en la ausencia de contenidos, sino en la dificultad para encontrar información clara, completa y útil para la ciudadanía”

Entre las debilidades cita la información dispersa y poco sistematizada, predominio de redes sociales como canal principal, rechas entre áreas urbanas y rurales y confusión por candidaturas inhabilitadas en papeletas.

El informe también alerta sobre nuevas formas de desinformación como la circulación de audios falsos atribuidos a candidatos, rumores sobre declinaciones inexistentes y contenidos manipulados con inteligencia artificial.

Estos elementos “incrementan el riesgo de desinformación, confusión o desconfianza” .

Judicialización y seguridad jurídica

La MOE advierte que la judicialización alcanzó niveles críticos en la segunda vuelta. El caso más emblemático fue La Paz, donde se suspendió el balotaje tras la declinación de una candidatura, generando cuestionamientos sobre la previsibilidad del proceso.

“La integridad no solo depende de que las actas se cuenten bien, sino de que las reglas del juego sean estables”, sostiene el informe.

Conclusión central del informe

“El sistema boliviano ha demostrado que sabe ‘hacer elecciones’, pero el reto pendiente es consolidar una gobernanza que genere certeza jurídica y confianza absoluta”, se lee en el reporte.

Sin embargo, los principales desafíos identificados son:

  • Débil comunicación institucional
  • Falta de previsibilidad normativa
  • Alta judicialización
  • Brechas en acceso a información
  • Insuficiente capacitación de jurados
  • Riesgos de desinformación

En este marco, la MOE de Jubileo ha elaborado un conjunto de recomendaciones para corto, mediano y largo plazo.

Corto plazo

  • Simulacros obligatorios para jurados
  • Mejorar logística en zonas alejadas
  • Estrategia integral de información al votante

Mediano plazo

  • Fortalecer coordinación entre TSE y TED
  • Protocolos para crisis electorales
  • Mayor transparencia en decisiones

Largo plazo

  • Reformar normativa de segunda vuelta
  • Reducir judicialización
  • Institucionalizar debates electorales

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