El jaguar dentro de la vivienda en Guayaramerín. Foto: captura de video, RRSS.
Un jaguar que ingresó en una vivienda del municipio de Guayaramerín (Beni) fue abatido a tiros por vecinos, en un hecho que abrió un debate en redes sociales sobre cómo actuar ante la presencia de fauna silvestre en zonas habitadas. Mientras algunos usuarios justificaron la reacción por el peligro que representaba el animal, otros cuestionaron que no se recurriera a autoridades especializadas y alertaron de la acción invasiva del humano sobre los territorios que son el hábitat de diversas especies que hoy se exponen cada vez a más peligros.
Un video que circula en las redes sociales muestra al felino caminando en la zona urbanizada del barrio San Francisco 1. El animal ingresa a una vivienda y de fondo se oye a los vecinos pedir ayuda. Hasta que es abatido, ninguna grabación da cuenta de que el jaguar hubiera atacado a alguien.
De acuerdo con la información, el felino fue abatido con varios disparos y luego retirado a bordo de una motocicleta.
La importancia de este felino para la biodiversidad
Según WWF, el jaguar es el depredador tope más grande de América Latina, y se distribuye a lo largo de 18 países desde México hasta Argentina. Únicamente un 50% de la distribución histórica de esta especie se mantiene y las poblaciones de jaguar están en decremento.
Los jaguares, como depredadores tope, son un componente importante de comunidades saludables de animales y de plantas, así como un indicador importante de ecosistemas sanos que son la base para la conservación de la vida silvestre y también para el bienestar de las personas.
Están amenazados principalmente por la pérdida de su hábitat, por cacería debido a conflicto con humanos, por la demanda de sus partes y por disminución de sus presas. En donde las poblaciones humanas se superponen con poblaciones de jaguar, se observa una pérdida de la especie, advierte el portal.
En Bolivia, WWF alerta que el jaguar se encuentra amenazado principalmente por «la deforestación o destrucción de los hábitats naturales que, hasta 2013, alcanzó los 5.7 millones de hectáreas en las tierras bajas y los yungas (FAN 2015), tierras que fueron transformadas por la agricultura mecanizada, la ganadería y la agricultura a pequeña escala».
Polémica en las redes sociales
Miles de comentarios inundaron las redes sociales en torno a lo sucedido. Uno de los más recurrentes fue el porqué no se llamó a la Policía Forestal de Preservación del Medio Ambiente (Pofoma) para que interviniera.
Liliana Cordero Mogrovejo comentó: «Se debe instruir a la ignorancia, de cómo se debe actuar en estos casos, para no cometer la estupidez de matar a un animal tan valioso».
Gabriela Roca Rodriguez escribió que «lo que pasó ayer en Guayaramerín debe llevarnos a reflexionar con serenidad y responsabilidad. Nadie discute que la vida y la seguridad de las personas son la prioridad; sin embargo, la muerte de un jaguar no puede convertirse en la primera respuesta ante una situación de este tipo.
El jaguar es una especie protegida en Bolivia y forma parte de nuestro patrimonio natural».
Del otro lado, Pablo Urban sotuvo que «da pena tener que sacrificar a un animal así, lamentablemente estaba dentro de una casa, si lograban que salga de ahí había la posibilidad de que ingrese a otra. En un lugar alejado puedes dejar que se vaya pero aquí es poco lo que puedes hacer. Lamentablemente en Guayaramerin no se cuenta con un grupo especialista en control animal como para que vayan y lo retiren con dardos tranquilizantes. Rompe el corazón ver qué tuvieron que sacrificarlo pero habían muy pocas alternativas».
También hubo reacciones en sentido de que es el humano quien depreda su hábitat. Angélica Vargas apuntó: «El no invadió, los que invadieron fueron los humanos depredadores a la máxima expresión JUSTICIA PARÁ EL POBRE JAGUAR». De igual manera, Christian Monje escribió: «Siguen invadiendo el hábitat del jaguar. #Justicia #jaguar Tribunal Agroambiental«.
Lo que dice la norma boliviana
De acuerdo con información publicada por la Sociedad Boliviana de Derecho Ambiental (SBDA) en base al documento «Amigos del Jaguar», en Bolivia, el jaguar está protegido por un marco legal sólido: la Constitución Política del Estado, la Ley 1333 de Medio Ambiente, la Ley de Derechos de la Madre Tierra (Ley 071), la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien (Ley 300), decretos supremos de veda de fauna silvestre y el Código Penal.
Estas normas obligan a conservar su hábitat, prohíben su caza deportiva y el tráfico de partes del jaguar y establecen sanciones penales para quienes dañen la biodiversidad.
La publicación corresponde a noviembre de 2025, con motivo de la «Semana del Jaguar» y aquí se puedes ver a detalle las normas que lo protegen:





