Foto referencial: Balsas para la extracción del oro en Riberalta. Autor: La Región
La actividad minera en los ríos Beni y Madre de Dios se expande desde Riberalta con el uso de balsas y mercurio, una situación que preocupa a ambientalistas por sus efectos en los ecosistemas y en las comunidades indígenas que viven en las riberas. Silvestre Cortez, integrante de la agrupación Voluntarios Ambientalistas por la Región Amazónica (VARA), cuenta a Sumando Voces que la contaminación ya representa un problema para la población de la zona.
«De aquí (puerto de Riberalta, en Beni), por día salen más de 20 balsas (dedicadas a la extracción de oro). Se internan en los ríos Beni, Manuripi, Madre de Dios. Se van a la región de Pando. Lo considero un problema porque es un daño que se hace al medio ambiente», sostuvo Cortez, quien vive en ese municipio y desde hace dos años trabaja como voluntario en la defensa ambiental.
La actividad está vinculada principalmente a cooperativas mineras dedicadas a la extracción de oro. Cortés cuestiona que el crecimiento de estas operaciones esté acompañado por controles suficientes para evitar impactos sobre los ríos. Uno de los principales problemas que identifica es el uso de mercurio durante el procesamiento del oro. Según explica, el metal es utilizado para separar el oro de otros materiales y posteriormente los residuos son desechados en el río o en sus orillas. “Todo se va al río”, afirma.

El problema llega a las comunidades
Para Cortez, las consecuencias de esta contaminación trascienden el daño ambiental y alcanzan a las personas que viven en las comunidades ubicadas a orillas de los ríos.
El ambientalista señala que estudios realizados en la región ya alertaron sobre la presencia de mercurio en habitantes de comunidades indígenas. Recuerda que investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) llegaron a la zona para presentar resultados de un estudio sobre el río Beni. “Es alarmante”, dice al referirse a los niveles de mercurio identificados en personas indígenas.
Cortés explica que la preocupación está relacionada con los efectos que puede provocar la exposición al mercurio en el sistema nervioso. En las comunidades, cuenta, algunos adultos mayores presentan temblores que son asociados por los pobladores con este tipo de contaminación.
El impacto también está relacionado con la alimentación. Las comunidades ribereñas mantienen una relación directa con los ríos y sus recursos, mientras que en Riberalta, dice Cortés, el consumo de pescado procedente de los ríos locales es menor. Agrega que, buena parte del pescado que se comercializa en la ciudad llega desde criaderos ubicados en Brasil.
«No es una solución profunda»
La minería aurífera ya fue objeto de algunas intervenciones en la zona. Cortez recuerda que hace aproximadamente dos años la Armada retiró alrededor de siete balsas dedicadas a esta actividad y detuvo a trabajadores que ejecutaban las labores de extracción del oro. Sin embargo, considera que estas acciones no atacan el origen del problema de fondo.
Desde su perspectiva, las investigaciones deberían identificar también a los propietarios de las operaciones y establecer responsabilidades dentro de las cooperativas. “Una solución profunda sería ver los dueños, ver la cooperativa”, plantea.
Para Cortez, una de las alternativas pasa por lograr que las cooperativas mineras se regularicen y cumplan las normas ambientales. El objetivo, dice, debería ser reducir la contaminación que afecta a los ríos y a las comunidades que dependen de ellos.
Su preocupación nace de un lugar que conoce de cerca. Vive en Riberalta y comenzó hace dos años a involucrarse de manera más activa en la defensa ambiental. Su participación tomó mayor impulso durante el Foro Social Panamazónico (FOSPA) 2024, realizado en Rurrenabaque, Beni.
Desde entonces, continúa siguiendo de cerca la actividad minera en los ríos de su región. Para Cortez, las consecuencias de la extracción de oro trascienden las zonas donde operan las balsas y terminan afectando a los ríos, los peces y, especialmente, a las comunidades que dependen de estos recursos para su alimentación y subsistencia.





