Litio, indio, bismuto, cobre y antimonio. Estos son los cinco minerales que la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) ha definido como «estratégicos» y de «alto potencial» para atraer inversiones y generar desarrollo, considerando su valor en la evolución de las nuevas tecnologías, la energía y otros productos de elevado consumo en las sociedades modernas.
La entidad, cuya misión es garantizar la seguridad jurídica de los derechos mineros y promover la defensa de los recursos mineralógicos, sostiene que Bolivia posee importantes recursos y potencial geológico de estos minerales, que pueden convertirse en nuevas fuentes de inversión, empleo, ingresos y desarrollo, abriendo oportunidades para avanzar hacia una economía con mayor valor agregado y nuevas perspectivas de crecimiento.
«El mundo moderno y el futuro necesitan cada vez más minerales como litio, cobre, indio, bismuto y antimonio, esenciales para nuevas tecnologías, energía, industria y productos que forman parte de nuestra vida cotidiana», se lee en una publicación en sus cuentas oficiales en redes sociales.
De acuerdo con la publicación de la AJAM, el litio es la base para la fabricación de baterías que generan energía, en particular para vehículos que operan a electricidad. Sobre el indio destaca su valor para la producción de pantallas, paneles y otros productos ideales para la generación de energías alternativas.
Del bismuto refiere que es demandado en el mercado para la elaboración de productos para la salud y otros de la industria moderna. En cuanto al cobre, recuerda que es indispensable para la fabricación de cables, motores, redes eléctricas y equipos electróncos.
Finalmente, acerca del antimonio, apunta su uso industrial en la producción baterías, materiales resistentes al fuego y productos electrónicos.

Salvo excepciones como el estaño o el zinc, la minería en Bolivia se caracteriza por la extracción y exportación de concentrados (mezcla de diversos metales) a mercados como Chile, Perú y países de Asia y Europa donde son refinados industrialmente, una de las tareas pendientes en el modelo de producción boliviano.
En vista de la crisis del gas como principal motor de las exportaciones y las divisas en Bolivia, la minería se ha constituido una vez más en la principal fuente de ingresos para el país, impulsada por el alza de las cotizaciones internacionales.





