Instrumentalización y división

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Sumando Voces

Editorial Sumando Voces

La reciente división de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) es un hito más en la injerencia partidaria que ha ejercido el Movimiento al Socialismo (MAS) en las organizaciones sociales del país, las que han perdido su independencia y hasta sus agendas reivindicativas en desmedro de sus bases.

Hay que recordar que las organizaciones sociales fueron las gestoras del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos pero, una vez que el MAS empezó a traicionar los principios con los que había llegado al poder, muchas de esas organizaciones intentaron ejercer su capacidad crítica, pero tropezaron con la estrategia divisionista del MAS.

Allá donde surgía una dirigencia crítica, aparecía también una dirigencia paralela. Y así, poco a poco, el MAS fue cooptando e instrumentalizando a las organizaciones sociales hasta que perdieron su independencia y se convirtieron en soportes del proyecto de poder del partido gobernante, a cambio de proyectos sectoriales, sedes sindicales, prebendas y otros beneficios.

Este estado de mutua conveniencia que ha distorsionado el rol de las organizaciones sociales, sin embargo, está a punto de acabar por la división interna del MAS que, en el fondo, es una pugna entre Evo Morales y Luis Arce por la candidatura presidencial de 2025.

Las organizaciones sociales, pese a la instrumentalización en la que han vivido la última década, pueden ser determinantes a la hora de definir la candidatura y de darle legitimidad a una u otra corriente del MAS, por lo que ambos bloques disputan el control de las dirigencias.

En ese contexto se ha producido la división de la CSUTCB en dos comités ejecutivos, uno que responde a Arce y otro a Morales. Pero, la escisión no ha sido pacífica, estuvo antecedida de agresiones físicas e incluso una gasificación que dejaron centenares de heridos, aunque ninguno de gravedad.

Además de contribuir a la naturalización de la violencia, esta nueva crisis en las organizaciones sociales está generando un ambiente de zozobra entre las dirigencias, con mutuas acusaciones de hostigamiento, agresiones y hasta denuncias de grueso calibre, que lo único que hacen es alimentar la pugna de un partido, y evidenciar la pérdida de valores democráticos y el debate sin contenido.

El escenario Lo ideal sería que las organizaciones ingresen en un proceso de autocrítica y reflexión interna que les permita recuperar su independencia, su capacidad analítica y propositiva para incidir en las políticas estatales y ejercer su derecho a la participación social y política, sin perder de vista que se deben a sus bases y en ningún caso a un partido político.

La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, máxima organización con representación nacional, departamental, regional, provincial, Centrales, Subcentrales y Sindicatos que, en el pasado, desempeñó un papel decisivo en la lucha por la recuperación de la democracia y permitió a los campesinos un espacio de mayor influencia en el seno de la Central Obrera Boliviana, está entrampada en una lucha ajena a sus propios intereses transando con el poder.

¿Qué dirían hoy Genaro Flores y otros líderes históricos de la CSUTCB?

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