Fuga de cerebros: centralismo y migración interna

Opinión

|

|

J. Alex Bernabé Colque

‘Sí, soy gay, soy humano’.

A principios de los años setenta, Mariano Baptista Gumucio publicó un libro con un título provocador Salvemos a Bolivia de las Escuelas. En ese ensayo reflexionaba sobre la educación boliviana, sus males y desafíos. Uno de sus capítulos estaba dedicado a la llamada “fuga de cerebros”: ese fenómeno en el que bolivianas y bolivianos calificados migran a otros países en busca de mejores oportunidades, con la esperanza de mejorar su calidad de vida.

Han pasado décadas y las reflexiones sobre la educación boliviana y las migraciones siguen vigentes, pero hoy voy a explorar brevemente, y capaz menos comentada sobre: la migración interna, aquella que desplaza sueños, talentos y proyectos a la sede de gobierno, ciudad que alberga buena parte de la burocracia estatal.

¿Cuántas y cuántos jóvenes abandonan su tierra? Profesionales ambiciosxs, motivadxs por la política, por el servicio público, por la posibilidad de incidir. Dejan sus hogares, sus familias, sus afectos. Dejan también sus entornos donde podrían participar activamente en discusiones sociales y culturales. Así funcionan muchas sedes de gobierno —sobre todo las centralizadas—. Ocurre en La Paz, como en Bogotá y Buenos Aires.

En una columna de opinión publicada en 2023 en el diario Los Tiempos, Rodolfo Perales Arce señalaba que alrededor del 85% de los servidores públicos se concentran en el nivel central del Estado, de aproximadamente 500 mil ítems registrados en la gestión 2022. Si bien el autor aclara que la mayoría pertenece a sectores como salud y educación, la evidencia es que la estructura estatal sigue siendo marcadamente centralizada.

La Paz es una montaña rusa urbana, inquieta y concentra oportunidades laborales vinculadas al aparato estatal, y eso alimenta un flujo constante de migración interna. Profesionales llegan con méritos propios; otrxs, por afinidad política; algunxs, por redes de amistad o parentesco. La función pública es coloronqui. Pero todos comparten algo: la intensidad del día a día.

Por las calles paceñas los cuerpos se rozan, a veces con agilidad, otras con torpeza. Se cruza la calle aceleradamente cuando el semáforo se pone en verde; algunxs incluso corren para escapar del fulgor naranja que anticipa el rojo.

Hojas de ruta, informes internos y externos, reuniones que se encadenan como procesos interminables. La carga laboral, las relaciones jerárquicas y las responsabilidades legales hacen de la función pública un “trabajo de alto riesgo”.

Más allá del día a día en el trabajo estatal y en el pintoresco – poético Prado paceño, el desafío es pensar en un país menos dependiente del eje administrativo y más equilibrado territorialmente. La falta de oportunidades locales termina excluyendo, forzando la migración interna de cruceñxs, llallagueñxs, sucrenses, orureñxs, cochalxs, tarijeñxs, benianxs, potosinxs y pandinxs calificadxs técnicamente. 

Medio siglo posterior a uno de los apartados de Salvemos a Bolivia de las Escuelas de Mariano Baptista Gumunicio con la fuga de cerebros, corresponde seguir mirando al interior de nuestro país.

J. Alex Bernabé Colque es defensor de derechos humanos.

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

Comparte:

Noticias

más leídas

Indígenas, mujeres y jóvenes plantean una agenda para superar la crisis en 9 ejes

Presidente del Senado y diputado Alarcón presentan un proyecto para reforma parcial de la Constitución

Día Internacional de los Primates: tres proyectos para salvarlos del tráfico y la pérdida de hábitat

AJAM plantea regularizar trámites mineros para reducir la actividad extractiva ilegal

Todos dependemos de la naturaleza; su cuidado es una responsabilidad ciudadana

Red UNITAS reivindica la transparencia de las ONG y teme un freno a los cooperantes y proyectos por efecto del DS 5673

El remate del Estado tranca: monetizando a ciegas el patrimonio minero para el festín de los traders

El fruto del árbol envenenado: Cómo anular acusaciones contra las OSC basadas en informes de inteligencia y pruebas ilícitas

¿De quién es la justicia en Bolivia?