El libro: la barricada frente a la ignorancia y el miedo

Opinión

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Patricia Cusicanqui

El caminar por la vida siempre es un aprendizaje. Por tanto, de cada hecho político, social, cultural, literario o religioso hay que extraer lecciones importantes y aprender para pisar fuerte en el presente y afrontar el futuro.

De forma permanente somos protagonistas de las noticias. Cuando estas nos afectan o despiertan nuestra curiosidad, ejercemos nuestra participación mediante la libre expresión y opinión.

Dos hechos opuestos, separados y adversos entre sí encarnaron recientemente el debate en una gran parte de la sociedad cruceña, que dio rienda suelta a sus expresiones y creatividad en las redes sociales: el polémico festejo de una fraternidad con una modelo y la controversia en torno a un libro sobre el modelo económico de desarrollo de Santa Cruz, cuestionado tanto por quienes no leyeron una sola de sus páginas como por sus acérrimos defensores.

Lo valioso de esta segunda polémica es que reabrió la ruta de la lectura y del valor de los libros como una herramienta fundamental para la formación del pensamiento crítico en todo el país, una necesidad urgente que debe ser alimentada y desarrollada por el sistema educativo y universitario.

Tanto el episodio de la modelo expuesta ante el acoso de los fraternos como las controversias del libro Santa Cruz SA, el agronegocio y el mito empresarial nos revelan a una sociedad activa, inquieta y atenta a los movimientos de sus actores; aunque muchas veces esa misma sociedad tienda a inclinarse hacia lo destructivo, el show y el circo. ¿Estamos ante una sociedad enferma?

La escena de la fraternidad se convirtió en el tema principal de los grupos de WhatsApp, reuniones sociales, memes, fotografías, videos y chistes. La gente dio rienda suelta a sus prejuicios, vacíos y deseos reprimidos.

¿Por qué el ser humano es tan propenso a enfocarse en el mal? ¿Qué razones habrán en su interior para estar pendiente de las malas noticias, los desastres y los chismes, mucho más ahora que de forma instantánea se difunden la muerte, el odio, la violencia y la sangre? ¿Por qué la destrucción y la morbosidad llaman más la atención de los ciudadanos? ¿Es acaso una condición inherente al ser humano volcar sus pasiones hacia la banalidad y la superficialidad?

Son interrogantes profundas para cualquier sociedad a las que debemos dar respuestas desde la razón, el pensamiento y el debate estructurado, alejándonos de las ligerezas que hoy abundan en las redes sociales al amparo del libre ejercicio de la expresión.

Lo rescatable de la polémica en torno a un libro es que, al menos por curiosidad, todos nos declaramos lectores. Representa un impulso al hábito de la lectura y un aliento para la vigencia de los libros, hoy tan acosados por la inteligencia artificial, las redes sociales y un acceso digital que todo lo facilita. La lectura es tan imprescindible en las familias que el escritor Elias Canetti afirmaba que el mejor lugar para la formación de los hijos es la biblioteca.

Más allá de los discursos incendiarios contra Santa Cruz SA —cuyos detractores no dudaron en lanzar sus dardos sin haber leído un solo capítulo, enfrentándose a otros críticos que decían haberlo leído o que al menos asumieron posiciones contrarias—, hay que destacar el renovado interés de todos por la lectura. Por la sola polémica, el libro se está vendiendo como pan caliente. Y eso es una buena noticia.

Resulta estimulante observar y leer tantos comentarios alrededor de una obra impresa, independientemente de si la han leído completa o no. He ahí la importancia de un producto que no tiene fecha de caducidad: el libro perdurará por siempre. Las redes sociales explotaron con expresiones de todo calibre y creatividad a causa de un solo volumen, «el mejor invento de la humanidad», como decía Jorge Luis Borges.

Mucho más cuando se viene acercando la Feria del Libro a Santa Cruz, evento que congrega a miles de lectores y que reafirma que un libro siempre será el mejor compañero para cualquier viaje que uno se anime a emprender.

El poeta Paul Celan nos decía: “Ve con el brillo de la lectura… Es la barricada…”. Claro que sí: encontrar en los libros y en la lectura esa luz brillante es levantar una barricada contra la intolerancia, la ignorancia, los miedos, la violencia y las mentiras.

Un reconocido poeta cruceño y editor de libros nos comparte esta reflexión: «No siempre los aplausos injustos y emotivos del vulgo son merecidos y necesarios. Eso sucede a veces con el Épater le bourgeois, expresión francesa que significa ‘escandalizar, impactar o dejar atónito al burgués’ (a la clase media convencional, respetable y tradicional). Su objetivo es provocar, romper las reglas y desafiar la moral, el buen gusto o las buenas costumbres de la sociedad bienpensante. ¿Cómo se aplica? Adoptando actitudes extravagantes o provocadoras, o defendiendo opiniones extremas solo para sacudir la modorra mental del ciudadano común y corriente, creando arte o literatura deliberadamente transgresora».

¡Arriba cruceños, hagamos historia: a leer se ha dicho!

Hernán Cabrera es periodista y licenciado en Filosofía.

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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