Conserva Aves impulsa la protección de más de 700.000 hectáreas en cinco departamentos de Bolivia

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Foto referencial de un área protegida en Bolivia. Foto: Rob Wallace / WCS

La iniciativa Conserva Aves 2023-2026 logró la declaración de más de 700.000 hectáreas como áreas protegidas subnacionales en Bolivia y prevé acercarse al millón de hectáreas en los próximos meses, con proyectos desarrollados junto a gobiernos municipales, comunidades indígenas y campesinas y organizaciones locales en cinco departamentos del país.

El resultado fue presentado el 21 de agosto durante el acto de cierre de la iniciativa, realizado en La Paz. Rodrigo Soria, director ejecutivo de la Asociación Armonía, explicó que la superficie protegida aumentó recientemente tras la conclusión y reconocimiento legal de un proyecto liderado por Faunagua en el Iténez.

“Con ello, la suma de hectáreas declaradas supera las 700 mil. Con los proyectos que todavía se van a cerrar en los meses que nos quedan, vamos a llegar casi a un millón de hectáreas”, señaló Soria.

Foto: El director de Armonía, Rodrigo Soria Auza, abrió el evento de cierre de Conserva Aves 2023-2026. 

Conserva Aves fue implementada en Bolivia por Armonía y la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP), con el apoyo de American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife International, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC).

En el país se ejecutaron nueve proyectos en Beni, Potosí, La Paz, Oruro y Santa Cruz, respaldados por 20 gobiernos locales, entre municipios y el Gobierno Indígena Autónomo del Territorio Indígena Multiétnico (TIM). Los procesos estuvieron orientados a la creación o consolidación de áreas protegidas municipales, departamentales e indígenas, además de corredores ecológicos y otras figuras de conservación.

Más allá de declarar áreas protegidas

Uno de los objetivos de la iniciativa fue que los territorios no se quedaran únicamente en la declaratoria legal. Por ello, los proyectos también avanzaron en la elaboración y aprobación de planes de manejo y estrategias de sostenibilidad financiera.

“En muchos casos se declararon áreas protegidas y se quedaron ahí. Conserva Aves marca una diferencia en este aspecto”, sostuvo Soria, al señalar que estos instrumentos permiten establecer acciones, responsabilidades y una ruta para la gestión de los territorios.

Sergio Eguino, director ejecutivo de FUNDESNAP, planteó que el desafío ahora es mejorar la gestión y sostenibilidad de las áreas creadas. “Conserva Aves era un sueño inicialmente, hace tres años, y lo hemos logrado. Eso nos ha llevado a este momento, donde tenemos que soñar ahora más allá: con otras áreas y con mejorar la efectividad del manejo, cómo hacer sostenibles estas áreas”, afirmó.

Entre los proyectos desarrollados se encuentra el impulsado por el Centro de Estudios en Biología Teórica y Aplicada (BIOTA) en los lagos Poopó y Uru Uru, en Oruro. El complejo de humedales altoandinos es reconocido como sitio Ramsar y constituye un espacio de importancia para flamencos y otras aves acuáticas.

Foto: Conserva Aves trabajo junto a las comunidades para proteger a la biodiversidad.

Omar Rocha, director ejecutivo de BIOTA, informó que se trabaja con la perspectiva de que el territorio sea reconocido como un área protegida de carácter nacional, con una superficie aproximada de un millón de hectáreas.

Según Rocha, los monitoreos realizados en el lugar registraron concentraciones importantes de flamencos. “Regularmente estos ambientes albergan a 50 mil flamencos de las tres especies”, explicó, y recordó que en junio de 2005 se llegaron a contabilizar 250.000 ejemplares desde la isla de Panza.

Otro proyecto de BIOTA se desarrolla en la subcentral de Cuñurani, en el municipio de Torotoro, Potosí, donde se trabaja en una reserva municipal de aproximadamente 10.000 hectáreas. El área incluye cuatro comunidades y el cañón de Jala Jala, identificado como sitio clave para la Paraba frente roja, especie catalogada en peligro crítico.

El monitoreo realizado durante un ciclo anual determinó que el área alberga alrededor del 12% de la población mundial de esta especie, según Rocha.

Conservación y territorio indígena

En el Territorio Indígena Multiétnico (TIM), en Beni, la iniciativa se vinculó con los esfuerzos de las comunidades para proteger bosques, fuentes de agua y biodiversidad.

El territorio tiene cerca de 600.000 hectáreas y más de 4.000 habitantes, pertenecientes a los pueblos mojeño ignaciano, mojeño trinitario, yuracaré, chimán y movima.

Severiano Matene, líder indígena del TIM, explicó que una de las prioridades fue proteger las nacientes de los ríos, debido a que varias comunidades se encuentran asentadas a lo largo de estos cursos de agua.

“Por eso hemos creado el área de conservación Loma Santa, porque vemos la importancia de cuidar el territorio, nuestros bosques, toda la biodiversidad y, especialmente, el agua, porque ese es el medio de vida de los territorios indígenas y de las comunidades que habitan el TIM”, afirmó.

Matene añadió que la protección del territorio también contribuye a preservar las formas de vida de los cinco pueblos indígenas que habitan el TIM.

Foto: Cecilia Vides, coordinadora regional de la iniciativa Conserva Aves para RedLAC, y Alfonso Hernández, coordinador regional de la iniciativa por parte de BirdLife International, acompañaron el acto de cierre mediante videomensajes, en los que destacaron los avances alcanzados en Bolivia y la importancia de dar continuidad a los procesos de conservación.

Sunsas suma casi 87.000 hectáreas bajo conservación

En Santa Cruz, uno de los resultados destacados fue la creación de la Reserva Municipal de Vida Silvestre Serranía de Sunsas, en el municipio de San Matías, con 86.905,01 hectáreas bajo conservación.

El área busca proteger sectores del Bosque Seco Chiquitano y ecosistemas de transición hacia el Pantanal. El proceso avanzó con la elaboración del Plan de Manejo y del Plan Estratégico Financiero, además de acciones de monitoreo de biodiversidad y la consolidación de un Comité de Gestión.

La pava mutún fue identificada como una especie emblemática del área. El proyecto contó con la participación de autoridades locales y comunidades indígenas, además del trabajo de la Fundación CERAI y el apoyo de The Pew Charitable Trusts.

Con el cierre de la etapa 2023-2026, los impulsores de Conserva Aves sostienen que el siguiente desafío es garantizar recursos, fortalecer la gestión y dar continuidad a los procesos iniciados.

“Bolivia da para mucho más, así que esperamos no soltar este país, sino continuar lo que estamos haciendo”, afirmó Cecilia Vides, coordinadora regional de Conserva Aves para RedLAC.

Alfonso Hernández, coordinador regional de la iniciativa por parte de BirdLife International, coincidió en que los territorios requieren continuidad y apoyo para consolidar los avances alcanzados. “Aquí no termina Conserva Aves”, afirmó.

Esta nota se realizó con información de Armonía

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