Aumento de la temperatura enfrenta a seres humanos y fauna silvestre en Zimbabue

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La sequía y el calor extremo cambian el hábitat y el comportamiento de la fauna salvaje. Imagen: Ignatius Banda / IPS

Zimbabwe, IPS

Se atribuye al aumento de temperaturas, la profundización de los conflictos entre seres humanos y fauna silvestre en Zimbabue, ya que animales como las serpientes abandonan su hábitat natural antes de lo habitual.

Las altas temperaturas también han dado lugar a temporadas de incendios tempranas, empujando a los animales salvajes hacia zonas pobladas, según las autoridades, lo que pone en peligro la vida de muchas personas en un país con servicios sanitarios ya de por sí comprometidos.

Esto ocurre, además, en un momento en que organismos como la Organización Mundial de la Salud subrayan la relación entre el cambio climático y la salud, y reclaman un aumento de la investigación.

En el mundo, las altas temperaturas, sin precedentes, son responsables de devastadores incendios forestales, de los que no se han librado países africanos de renta baja como Zimbabue, que se están llevando la peor parte del cambio climático.

A principios de año, el Ministerio de Sanidad de Zimbabue informó del aumento del número de mordeduras de serpientes a medida que estas se desplazaban hacia zonas habitadas por seres humanos.

Los residentes que han sido testigos del aumento de serpientes en zonas residenciales afirman que coincide con el calor extremo que se experimenta en todo el país, mientras que los cazadores de serpientes en ciudades del país también observan un auge del negocio.

Las autoridades afirman que la desaparición de los hábitats naturales de la fauna silvestre eleva el peligro para los humanos, mientras que los investigadores del clima observan una relación entre el aumento de las temperaturas y los ataques de serpientes.

La Autoridad de Parques Nacionales y Vida Silvestre de Zimbabue (Zimparks) afirma que la brumación, el periodo que las serpientes pasan en hibernación, se acortó debido a las temperaturas inusualmente altas y por períodos prolongados de tiempo, ya que ellas salen de sus escondites antes que con las temperaturas estacionales normales.

Los investigadores señalan que los inviernos más cortos y los días más largos también se han convertido en algo normal en un clima que cambia rápidamente a escala mundial, lo que obliga a animales salvajes a adaptarse y, en algunas circunstancias, a trasladarse a zonas pobladas por seres humanos.

Esto ha provocado un número récord de mordeduras de serpientes, afirma Tinashe Farawo, portavoz de parques y vida silvestre.

También se culpa a las altas temperaturas de Zimbabue de la prolongación de la temporada de incendios, ya que las condiciones de sequía favorecen la propagación de los incendios forestales.

Y a medida que los incendios se propagan, la fauna peligrosa, como las serpientes, buscan seguridad en otros lugares, poniendo aún más en peligro la vida de los seres humanos, alertan funcionarios de Zimparks.

Las comunidades afectadas, sin embargo, se encuentran en un aprieto por no saber cómo hacer frente a este fenómeno provocado por el clima.

En Zimbabue está penado matar animales salvajes y especies protegidas de serpientes, incluso cuando hay una amenaza a la vida de las personas, lo que pone de relieve el impacto y la complejidad del cambio climático en la biodiversidad y el equilibrio ecológico.

“El aumento de las temperaturas afecta a la vegetación, las fuentes de alimentos, el acceso al agua y mucho más. Los ecosistemas se vuelven gradualmente inhabitables para ciertos animales, obligando a la fauna silvestre a migrar fuera de sus patrones habituales en busca de comida y condiciones habitables”, explicó Zhakata al ser consultado por IPS.

En los últimos meses, Zimbabue registró temperaturas sin precedentes que tuvieron un impacto en todo, desde las cosechas hasta la salud de las personas, en un momento en que las temperaturas mundiales también se disparan, lo que desencadena una serie de problemas ambientales, sociales, económicos y sanitarios.

Los investigadores observan que el calentamiento global ha perturbado a lo largo de los años la biodiversidad, lo que obliga a la fauna a desplazarse a regiones más habitables y, de paso, altera los ecosistemas naturales.

En muchas partes de África subsahariana, durante los períodos de sequía, las personas y su ganado compiten con animales salvajes por los recursos cada vez más escasos”, afirma Nikhil Advani, director de fauna silvestre y resistencia climática del Fondo Mundial para la Naturaleza.

En medio de los retos que plantean la variabilidad climática, los expertos afirman que es necesario mejorar las intervenciones para sortear los crecientes conflictos entre los seres humanos y los animales salvajes.

A pesar de las evidencias, los países menos desarrollados como Zimbabue tienen dificultades para movilizar y canalizar recursos hacia programas de gestión del clima, exponiendo tanto a los humanos como a la fauna silvestre a un conflicto abierto.

“Hay una serie de intervenciones que pueden ayudar a mitigar los conflictos entre humanos y animales salvajes, por ejemplo, bomas (zonas seguras) a prueba de depredadores y sistemas de alerta temprana para los animales salvajes de la zona. Lo fundamental es que las comunidades vean las ventajas de convivir con la fauna silvestre”, afirma Advani.

Aunque Zimbabue cuenta con la Gestión de Áreas Comunitarias para Recursos Indígenas (CAMPFIRE, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es ayudar a resolver problemas como los conflictos entre personas y animales salvajes, siguen sin abordarse cuestiones más amplias que incluyen el impacto del cambio climático en la ecología, según afirman las comunidades afectadas.

“Iniciativas como el ecoturismo son una forma excelente de que las comunidades vean los beneficios de convivir con la vida silvestre, siempre que las empresas turísticas incluyan a las comunidades locales en toda la cadena de valor”, añadió Advani.

Especialistas en cuestiones climáticas advierten de que el planeta seguirá calentándose, por lo que sigue preocupando el impacto a largo plazo del cambio climático en los conflictos entre el hombre y los animales salvajes, ya que las comunidades luchan por normalizar la cohabitación con animales peligrosos.

“Ya nos enfrentamos a un aumento exponencial, en comparación con hace 30 años, de las catástrofes naturales relacionadas con el clima y la meteorología. Esos desastres causan la terrible pérdida de vidas y hábitats de personas, animales domésticos y fauna silvestre”, afirmó Zhakata.

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