“Challa respira su propio aire”: la fría tarde en que un pueblo indígena por fin logró su autogobierno

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Yenny Escalante

Ratificación de las nuevas autoridades indígenas de Challa. Fotos y videos: Yenny Escalante

El viento bajaba helado desde los cerros y golpeaba los rostros como pequeñas agujas. A más de cuatro mil metros de altura, en la comunidad de Lacuyo de provincia Tapacarí del departamento de Cochabamba, el frío parecía instalarse en los huesos. Pero nadie se movía de su lugar. Eran las dos de la tarde del martes 12 de mayo y, pese al cielo gris y al aire cortante de la puna andina, hombres, mujeres, ancianos y niños permanecían reunidos alrededor del acto que marcaría un momento histórico para el territorio indígena originario de Challa.

Habían llegado desde distintas comunidades de los ayllus Urinsaya, Aransaya y Majasaya. Algunos caminaron durante horas; otros viajaron en camionetas por caminos de tierra y piedra que serpentean entre montañas secas. Muchos vistieron sus mejores galas: sombreros, monteras negras, aguayos coloridos, ponchos gruesos y polleras bordadas que contrastaban con el paisaje ocre del altiplano cochabambino. El sonido del quechua, del aimara y del castellano se mezclaba entre saludos, abrazos y conversaciones cortas pronunciadas mientras el vapor escapaba de las bocas por el frío.

La ceremonia desarrollada el 12 de mayo no era una posesión cualquiera. Era la ratificación de las nuevas autoridades indígenas originarias elegidas días antes en los tres ayllus del territorio. Un paso más en un proceso que comenzó hace más de 10 años y que buscó consolidar el autogobierno indígena en esta región de Tapacarí.

“Hoy es un día importante, un día histórico”, repetía Fabián Choque Cruz, miembro del Consejo de Autoridades del territorio Challa, mientras observaba a la multitud reunida para el Jacha Mara Tantanchawi, la gran asamblea comunitaria convocada para legitimar a las nuevas autoridades ejecutivas, legislativas (asambleístas) y de justicia originaria.

El proceso había comenzado una semana antes. El 5 de mayo fueron elegidas las autoridades del ayllu Urinsaya; el 6 de mayo las de Aransaya; y el 8 de mayo las de Majasaya. Ahora tocaba la ratificación colectiva frente al pueblo reunido.

La tarima con las sillas vacías esperaban a las nuevas autoridades, mientras la gente llegaba con banderas y pasacalles con los nombres de sus respectivas organizaciones indígenas territoriales. Las autoridades aguardaban el momento de ser reconocidas oficialmente por la comunidad en general. Cerca de ellas, representantes del Tribunal Electoral Departamental y del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (SIFDE) observaban el acto, acompañando el proceso de transición hacia la autonomía indígena originaria campesina.

La historia de Challa no empezó ese martes helado. Su lucha por el autogobierno lleva más de 10 años. Primero intentaron convertirse en municipio indígena; luego, en 2018, iniciaron formalmente el proceso para acceder a una Autonomía Indígena Originaria Campesina (AIOC). Desde entonces atravesaron consultas comunitarias, redacción de estatutos y trámites legales hasta aprobar su estatuto autonómico en diciembre de 2023.

La autonomía de Challa fue un proceso apoyado, desde hace más de una década, por el Programa NINA de la Red UNITAS, CENDA, CIPCA, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) y Comuna.

Walter Limache, coordinador del Programa NINA de UNITAS, durante su intervención en una anterior asamblea de Challa, en la que aprobaron el estatuto autoómico.

Hoy, Challa es considerado la segunda autonomía indígena de Cochabamba, después de Raqaypampa. El territorio está conformado por 28 comunidades y 12 territorios indígenas originarios campesinos asentados entre serranías y planicies de las tierras altas, en una región donde las temperaturas extremas y las largas distancias han marcado históricamente la vida de sus habitantes.

“Desde hoy Challa respira su propio aire”, dice Choque con gran emoción. Muchos de los presentes crecieron sintiendo que el municipio de Tapacarí quedaba demasiado lejos. No solo en kilómetros —hasta cinco horas de viaje en época de lluvia, desde la ciudad hasta Challa— sino también en atención estatal.

“Ha habido un poquito de abandono”, admitió Choque. “En tiempo de lluvia era difícil llegar a Tapacarí”. Las palabras resonaban con fuerza entre quienes conocen lo que significa quedar aislados por derrumbes, caminos intransitables o falta de transporte. En esta región del altiplano cochabambino, el Estado suele sentirse distante.

Por eso, para muchos comunarios, la autonomía representa algo más profundo que una nueva estructura administrativa. Es la posibilidad de gobernarse según sus propias normas y procedimientos, recuperar formas ancestrales de organización y decidir sobre su territorio sin depender de autoridades ajenas. “No hay una receta para esto”, reconoció Choque. “Estamos abriendo camino”.

Mientras hablaba, el viento seguía golpeando fuerte. Algunas mujeres cubrían sus rostros con mantas gruesas; otras sostenían a sus hijos pequeños envueltos en aguayos, otras vendían chicharrón de carne de llama o artesanías bordadas a mano. Aun así, nadie se retiraba. Había música de instrumentos andinos, intercambio de hojas de coca y largas filas de comunarios esperando participar del acto.

La ceremonia avanzó lentamente, como suelen avanzar las decisiones comunitarias en los ayllus: con consenso, con deliberación y con la presencia colectiva del pueblo. En Lacuyo, la sede administrativa de la autonomía originaria de Challa, la tarde comenzó a caer temprano detrás de las montañas, el frío se volvió más intenso, pero el ambiente seguía cargado de orgullo.

Cuando llegó el momento, una a una se fueron presentando a las nuevas autoridades indígenas originarias, quienes se acercaban al palco con sus banderas, con sonrisas y emoción. Según el estatuto autonómico, se eligen a dos asambleístas por ayllu, un titular y un suplente, quienes después de un determinado tiempo, intercambiarán los roles; también se elige a un representante para el Consejo de Justicia; y de las tres regiones se elige a un Tata Phusta. En este caso, la posta cayó sobre Urinsaya, pero en las siguientes gestiones se turnarán entre Aransaya y Majasaya.

Urinsaya estuvo representada por Juana Mamani, asambleísta originaria titular; Juan Falzo Sayjama, asambleísta originario suplente; Encarnó Rodríguez Colque, integrante del Consejo de Justicia; y Hugo F. Franciscano Colque, Tata Phusta Originario.

En representación de Aransaya estuvieron Celina Ticona Mamani, asambleísta originaria titular; Marcelino Pillco López, asambleísta originario suplente; y Óscar Arce Rojas, miembro del Consejo de Justicia.

Por Majasaya fueron presentados Sabino Cruz Choque, asambleísta originario titular; Sabina Choque Villca, asambleísta originaria suplente; y Paulino Sánchez Cruz, representante del Consejo de Justicia.

El Tata Phusta Originario, Hugo Franciscano Colque, tras ser ratificado por la gran asamblea challeña, manifestó que ahora le toca trabajar por y con su pueblo. «Vamos a trabajar tanto en el tema de la educación, producción, infraestructura, como en otros proyectos más que vamos a apalancar para el Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino (GAIOC) Challa. Lo más importante, primero, es descentralizar el presupuesto del Gobierno Autónomo Municipal (GAM) Tapacarí», enfatizó la nueva autoridad indígena, quien luego fue envuelto en abrazos, saludos y felicitaciones por una fila de más de 500 personas.

El Tata Phusta Originario, Hugo Franciscano Colque, recibe felicitaciones de la población challeña.

Muchos de los mayores miraban el acto en silencio. Algunos recordaban a los abuelos que impulsaron la idea de la autonomía décadas atrás, cuando parecía imposible que un territorio indígena pudiera autogobernarse dentro del Estado boliviano.

“Lo soñaron nuestros abuelos”, dijo Fabian Choque. “Y como sus hijos lo estamos consolidando con mucho orgullo y mucha alegría”.

Tras la presentación de las nuevas autoridades, la multitud respondió con aplausos largo y comenzó la fiesta indígena originaria, con música autóctona y bailes que llamaban a la alegría y el orgullo por haber terminado un proceso de más de una década.

La fiesta autónoma de Challa.

Mira la entrevista a Fabian Choque, líder indígena de Challa:

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