A la izq. Rodrigo Paz; a la der. imágenes de la marcha de la COB. Composición Sumando Voces
Mientras está en puerta un diálogo entre el Gobierno Nacional y la Central Obrera Boliviana (COB), el presidente Rodrigo Paz dejó en claro que no está dispuesto a dar marcha atrás en las medidas económicas ya asumidas, pese a la presión social que este lunes llegó hasta la ciudad de La Paz.
La movilización impulsada por la COB ingresó a la sede de Gobierno tras varios días de caminata desde Calamarca —en la carretera La Paz – Oruro— pasando por Senkata, en El Alto. Antes de descender al centro paceño, los marchistas realizaron un cabildo en la Ceja, donde reafirmaron su demanda central: la abrogación del Decreto Supremo 5503, que elimina la subvención a los combustibles y forma parte del paquete de ajustes económicos del Ejecutivo.
Durante ese encuentro, el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, sostuvo que la movilización responde a un “pedido único” y descartó intereses políticos o sectoriales. En el cabildo, las bases ratificaron no solo la exigencia de abrogar el decreto, sino también la posibilidad de radicalizar las medidas de presión mediante un bloqueo indefinido de carreteras en todo el país.
Pese a ese escenario de tensión, Argollo confirmó que la dirigencia sindical acudirá a la convocatoria al diálogo realizada por el Gobierno, aunque adelantó que lo hará con una posición firme respaldada por el mandato de sus bases.
Desde Sucre, en el marco de la inauguración del Año Judicial 2026, el presidente Rodrigo Paz respondió con dureza a la movilización y cuestionó el rol de la dirigencia sindical. Afirmó que un reducido grupo de líderes sindicales maneja recursos millonarios, superiores incluso a los presupuestos de más de 200 municipios del país, lo que —según dijo— constituye una profunda desigualdad.
«Es indignante que 50 dirigentes sindicales que hoy están marchando en La Paz ganan más de 18 millones
de dólares al año, con ventajas de sus fueros. 18 millones de dólares, cómo puede ser que un grupo
sindicalizado pueda mover en su bolsillo y en Bolivia haya más de 213 municipios que tengan un
presupuesto más bajo», dijo el primer mandatario.
En ese contexto, fue enfático al señalar que no modificará el rumbo de las decisiones económicas adoptadas. “No voy a dar ni un paso atrás”, sostuvo, al remarcar que las medidas son necesarias para frenar la inflación y evitar un escenario de mayor crisis económica.
Paz defendió el ajuste impulsado por su Gobierno y aseguró que, de no haberse tomado esas determinaciones, el país enfrentaría una situación más grave, marcada por escasez de combustibles, colas prolongadas, desempleo e inestabilidad económica. Reconoció que las medidas tienen un costo social, pero insistió en que son indispensables para estabilizar la economía.
La llegada de la marcha a La Paz, la amenaza de un bloqueo indefinido y la postura inflexible del Ejecutivo configuran un escenario de alta tensión, en la antesala de un diálogo que se perfila complejo y decisivo para el rumbo del conflicto.
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