La periodista Irene Torrez aparece en un autorretrato que muestra al fondo los vehículos que integraron la misión humanitaria hacia la zona de Confital, en la carretera troncal Oruro-Cochabamba, el sábado 13 de junio. Crédito: Redes sociales de Irene Torrez
En una misión humanitaria de alto riesgo, mujeres periodistas apoyadas por la Cruz Roja Boliviana, sortearon la persecución de bloqueadores que interrumpen la vía que une esta ciudad con la población de Confital, a 94 kilómetros de Oruro, para llevar raciones de comida y medicamentos a conductores de camiones que permanecen abandonados en la carretera.
Al retorno a Oruro, a unos 10 kilómetros de Confital, el estallido de dinamita y la lluvia de piedras lanzadas desde las montañas, crearon el momento de mayor tensión para la comitiva integrada por cinco mujeres periodistas, jóvenes voluntarios de la Cruz Roja y delegados de transportistas.
La periodista Irene Torrez relató a la Unidad de Monitoreo de los periódicos asociados (ANP) que intentaron dialogar con campesinos que bloquean la carretera con piedras, pero la respuesta fue la violencia: No nos dejaron ni siquiera aproximarnos, nos gritaron y empezaron a lanzar piedras con hondas.
El grupo de apoyo humanitario identificó los vehículos de apoyo con banderas blancas, para evitar reacciones de hostilidad tal como se actúa en situaciones de conflicto.
En otros puntos de bloqueo, los manifestantes aceptaron dialogar y aceptaron una taza de café, pero fueron excesivamente rigurosos en la revisión de los motorizados que transportaron alimentos y medicamentos, según Torrez.
La expresidenta del Círculo de Mujeres Periodistas de Oruro, Carmen Camacho, informó que en dos días de campaña lograron reunir alimentos para unas 270 raciones. Cada una llevó azúcar, arroz, pan, alimentos envasados, agua y ropa de abrigo, y todos fueron donados por las afiliadas, ciudadanos y autoridades locales.
La vía que une a Oruro con el departamento de Cochabamba es una ruta troncal que atraviesan camiones con carga de exportación destinada a los puertos del Pacífico, y se estima que unos 500 conductores permanecen abandonados por los más de 40 días de bloqueos.
Vomita sangre y teme morir
El cuadro de mayor dramatismo relatado por Torrez es el de un conductor de unos 60 años que, por falta de asistencia médica, vomita sangre y sus deposiciones también tienen estas características por un cuadro avanzado de úlceras.
“Yo sé que mi familia está lista porque me van a sacar en cajón de aquí”, dijo el conductor a las periodistas que no pudieron evitar derramar lágrimas.
Un transportista peruano envió un mensaje: “Quiero que mi familia sepa que estoy bien…”. Entre los damnificados también existen conductores paraguayos que permanecen en la ciudad de Oruro, sin dinero y sin asistencia en alimentos.
Este domingo, la comisión de mujeres periodistas visitó a transportistas ubicados en el cruce de carretera de Caracollo, distante a 41 kilómetros de Oruro, y tras observar el estado de salud de los conductores, la periodista Torrez llamó a campañas de solidaridad para el envío de personal médico y medicamentos.
Agradeció la adhesión de la gente que, tras conocer su relato, anunció donaciones, mientras las vendedoras de alimentos del popular Mercado de la Zona Norte de esta ciudad realizarán una campaña de recolección de comida.

Jóvenes voluntarios de la Cruz Roja Boliviana retiran piedras que obstruyen la carretera Oruro-Confital durante la misión humanitaria que acompañó a mujeres periodistas y delegados del transporte interdepartamental. Crédito: Irene Torrez





