El cambio climático dejó sin materia prima a las artesanas del Chaco, ahora trabajan con lana sintética

Desarrollo

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Yenny Escalante

Artesanías Indimbo, de la zona Alto Isoso de la provincia Cordillera de Santa Cruz.

Dina Vaca Candia, responsable de género de la zona Alto Isoso en la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz, recuerda con nostalgia los días en que su comunidad podía cultivar algodón nativo para elaborar sus tejidos, una actividad que ahora se ve imposibilitada debido al cambio climático. Para las mujeres de su pueblo, tejer no solo es una actividad económica, sino también una forma de preservar su identidad y transmitir su historia. Sin embargo, las prolongadas sequías les han arrebatado esta posibilidad, obligándolas a tejer con lana sintética, la cual obtienen a precios elevados.

«Ahorita, por el cambio climático no podemos tener algodón nativo. Antes sembrábamos, pero ahora no se puede», relata y explica que las constantes sequías que azotan por largos periodos a esa región, no les permite cultivar el algodón para conseguir la lana para sus tejidos.

Las lluvias sólo resisten hasta marzo -cuenta Dina-, pero después vuelve el tiempo seco, generando tierras áridas y materia prima escasa o inexistente. Esta situación se repite con mayor intensidad desde hace tres años, lo que les obliga a recurrir a materiales sintéticos, con precios elevados, para seguir con su arte. Aun así, las manos de estas artesanas continúan tejiendo, adaptándose a la adversidad con creatividad y resiliencia.

Más allá del impacto en su producción, la crisis climática ha golpeado la economía de sus comunidades. Muchas mujeres tuvieron que diversificar sus actividades para sobrevivir, elaborando productos como champú de ñetira (semilla con múltiples beneficios para el cabello), harina de cupesí (más conocida como el Algarrobo), chocolate y miel de abeja. Ante la falta de oportunidades, algunas familias migran temporalmente a Santa Cruz en busca de trabajo, dejando atrás sus hogares por meses, cuenta Dina.

Pero las dificultades no terminan ahí. Además de la sequía, deben enfrentarse al encarecimiento de los alimentos y la contaminación del agua debido a las actividades extractivas. «Muchas empresas están contaminando las aguas por el petróleo y el Gobierno nos está llevando a una ruina más grave», denuncia con preocupación. Sin embargo, la comunidad no se rinde. Dina y sus compañeras buscan nuevos mercados para sus productos y utilizan redes sociales como Facebook para ofrecer sus artesanías a través de la página Indimbo. «Yo como responsable de género tengo que buscar mercado para vender nuestro producto. Lo subimos en todo medio para que la gente pueda hacer sus pedidos», afirma.

Para pedidos pueden contactarse al número de celular +591 67754200 o al +591 71012700

Las artesanas del Chaco dejan claro que no solo tejen hilos, sino también esperanza. A pesar de los desafíos, siguen adelante, reinventando su arte y defendiendo su cultura. En cada tejido hay una historia de resistencia, de lucha y de amor por su tierra.

«También nosotros le enseñamos a nuestros hijos para que no se pierda (nuestras tradiciones), porque nosotros siempre mantenemos nuestra cultura, nuestra lengua, nuestra comida típica y toda nuestra vestimenta», enfatiza Dina.

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