La educación boliviana atraviesa una crisis estructural de aprendizajes que requiere transformaciones profundas en el modelo educativo, según coincidieron especialistas y exautoridades durante el programa Hablando de Bolivia con una taza de café, cita una nota de ANF. Entre las principales críticas figuran el predominio de la memorización, la repetición de contenidos y la escasa capacidad de los estudiantes para desarrollar pensamiento crítico y aplicar sus conocimientos a situaciones cotidianas.
El exdirector de Educación Secundaria del Ministerio de Educación, Edgar Cadima, calificó la situación con 4 puntos sobre 10, mientras que el exmagistrado del Magisterio Urbano de El Alto, Felipe Loza, le asignó entre 3 y 4 puntos. Ambos cuestionaron que el sistema educativo esté priorizando la promoción escolar por encima del aprendizaje efectivo.
Cadima sostuvo que el actual modelo produce estudiantes principalmente memorísticos y con dificultades para desarrollar capacidades de análisis. Advirtió que mantenerlo durante los próximos diez años podría agravar el problema y generar jóvenes con una formación uniforme, limitada capacidad de lectura comprensiva y poco pensamiento crítico.
Otro de los cuestionamientos se centró en la aplicación de la Ley Avelino Siñani, que, según los participantes, habría priorizado conocimientos ancestrales sobre los científicos sin contar con un presupuesto suficiente para su implementación.
Los especialistas también señalaron que la educación continúa siendo demasiado repetitiva y memorística, lo que dificulta que los estudiantes puedan utilizar lo aprendido para resolver problemas de la vida cotidiana. En ese sentido, defendieron una enseñanza que combine la teoría con la práctica y que trascienda las aulas.
Bolivia mantiene bajos resultados en evaluación internacional
La preocupación adquiere mayor relevancia ante los resultados del informe PISA, evaluación internacional que mide el desempeño de estudiantes en lectura, matemáticas y ciencias. De acuerdo con el texto analizado, entre los 13 países latinoamericanos evaluados, siete registraron resultados inferiores a los obtenidos en 2022, mientras seis mantuvieron sus resultados.
El reporte identifica a la lectura como uno de los principales problemas de la región, especialmente por las dificultades para comprender información, establecer conexiones entre diferentes fuentes y desarrollar pensamiento crítico.
En contraste, Uruguay obtuvo los mejores resultados regionales en ciencias y matemáticas, mientras Chile destacó en lectura. Guatemala, por su parte, se ubicó rezagada en las tres áreas evaluadas.
Frente a este escenario, los participantes coincidieron en que el objetivo de la educación no debe reducirse a conseguir que los estudiantes aprueben el año escolar, sino garantizar que realmente desarrollen conocimientos y habilidades útiles para su vida.
Cadima también llamó a los padres de familia a cambiar sus prioridades y dejar de concentrarse únicamente en la promoción de curso, exigiendo que sus hijos alcancen aprendizajes efectivos.





