Día Mundial de la Ciudades

Opinión

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Sumando Voces

El Día Mundial de las Ciudades se celebra cada año el 31 de octubre, fue establecido por las Naciones Unidas en 2013, en el marco de la iniciativa Octubre Urbano, para promover el interés por la urbanización sostenible y fortalecer la cooperación entre ciudades. Busca promover el derecho a la ciudad para todas las personas, ciudades inclusivas, equitativas y seguras, protección de los espacios públicos y áreas verdes, justicia ambiental y climática, igualdad de género y reconocimiento de la economía del cuidado, y participación ciudadana en la construcción de ciudades sostenibles y regenerativas.

El Día Mundial de las Ciudades es una oportunidad para reivindicar la construcción de una Cochabamba como Ciudad Cuidadora, Ciudad Verde y Ciudad Bosque, donde el desarrollo urbano esté al servicio de la vida, las personas y la naturaleza, y no solamente de los intereses inmobiliarios.

Una ciudad no se mide por la cantidad de edificios que se construye, ni por el cemento y el asfalto que se pone, sino por la calidad de vida que garantiza a quienes la habitan. Entonces es necesario tener un enfoque de ciudad que priorice el cuidado de la vida y la naturaleza

El enfoque de ciudad que priorice el cuidado de la vida y la naturaleza plantea un cambio profundo: poner la vida en el centro de las decisiones urbanas. Esto significa reconocer que la ciudad no es solamente un espacio físico o económico, sino un territorio donde se desarrolla la vida humana, comunitaria y natural. Es el lugar donde nacemos, vivimos, trabajamos, cuidamos, nos relacionamos y construimos nuestro futuro.

Una ciudad debe garantizar condiciones para que todas las personas puedan vivir dignamente, pero también debe proteger los árboles, los bosques urbanos, el agua, los ríos, los suelos, la biodiversidad y los ecosistemas que hacen posible la vida.

Una ciudad que cuida la vida es la que organiza su territorio, sus servicios, sus inversiones y sus políticas públicas pensando en el bienestar colectivo.

Una ciudad cuidadora debe poner a las personas y la sostenibilidad de la vida en el centro de la planificación, reconocer, redistribuir y valorar el trabajo de cuidados, realizado principalmente por las mujeres, garantizar espacios públicos seguros, accesibles, inclusivos y saludables, promover la igualdad de mujeres y hombres y el derecho de las mujeres a la ciudad, facilitar la movilidad peatonal, el uso de la bicicleta, el transporte público masivo y los desplazamientos cotidianos, garantizar el acceso al agua, saneamiento, salud, educación y vivienda digna, prevenir y evitar todas las formas de violencia y discriminación, fortalecer las relaciones comunitarias y la participación ciudadana.

Una ciudad que cuida la naturaleza, significa en primer lugar reconocer que la naturaleza no es un elemento decorativo de la ciudad, sino una condición indispensable para la vida, implica: proteger y ampliar los bosques urbanos y las áreas verdes, recuperar ríos, lagunas, quebradas y humedales, proteger el Parque Nacional Tunari y su función ambiental,  incrementar la cobertura arbórea y vegetal, recuperar suelos y espacios naturales degradados, promover la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, garantizar el acceso equitativo a parques, plazas y espacios naturales, promover una cultura ciudadana de cuidado de los bienes comunes naturales.

Los pilares de una ciudad que cuida la vida y la naturaleza son: Derecho a la ciudad, economía del cuidado, naturaleza urbana, justicia ambiental y climática, espacio público, movilidad sostenible, democracia y participación.

Debemos trabajar por la integración de tres modelos: Ciudad Cuidadora, Ciudad Verde y Ciudad Bosque.

CIUDAD CUIDADORA es una ciudad que reconoce las necesidades de cuidado de las personas, especialmente de mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad.

CIUDAD VERDE es una ciudad que integra infraestructura verde, espacios públicos naturales, agua, biodiversidad y soluciones frente al cambio climático.

CIUDAD BOSQUE es una ciudad que reconoce los árboles y bosques urbanos como infraestructura esencial para la salud, el equilibrio ecológico y la calidad de vida.

Estos tres modelos no deben funcionar separadamente. Se complementan y construyen una visión integral de ciudad.

Para  llevar este enfoque a Cochabamba se debe trabajar en seis grandes líneas de acción:

1 Planificación urbana para la vida: incorporar el cuidado, la igualdad de género y la protección de la naturaleza en los instrumentos de planificación territorial.

2. Defensa de los bienes comunes: proteger el Parque Tunari, la Laguna Alalay, el río Rocha, los bosques urbanos y las áreas verdes.

3. Sistema urbano de cuidados: desarrollar infraestructura y servicios que distribuyan socialmente las responsabilidades del cuidado.

4. Recuperación del espacio público: garantizar plazas, parques, corredores verdes, bosques urbanos y espacios comunitarios accesibles para todas las personas.

5. Justicia ambiental y territorial: priorizar los barrios y distritos con mayores déficits de áreas verdes, servicios básicos y equipamientos.

6. Gobernanza ciudadana: fortalecer la participación de organizaciones de mujeres, juntas vecinales, universidades, colectivos ambientales y organizaciones sociales.

7. Un nuevo horizonte: la ciudad como bien común.

Este enfoque también implica reconocer que la ciudad es un bien común, construido por generaciones y compartido por quienes la habitan.

Por tanto, el suelo, el agua, los bosques urbanos, las áreas verdes, los espacios públicos y los equipamientos colectivos deben gestionarse considerando el interés general y los derechos de la población.

La naturaleza urbana no puede quedar subordinada exclusivamente a su valor comercial o inmobiliario.

En este Día Mundial de las Ciudades, LA CIUDAD QUE QUEREMOS ES LA CIUDAD QUE CUIDA, CIUDAD VERDE Y CIUDAD BOSQUE.

Una ciudad que cuida a las personas, protege la naturaleza, reconoce el trabajo de las mujeres, garantiza el derecho a la ciudad y defiende los bienes comunes.

Una ciudad donde los árboles tengan tanto valor como las edificaciones; donde los ríos estén vivos, los barrios tengan espacios verdes y las personas puedan caminar, encontrarse y vivir con dignidad.

No queremos solamente ciudades que crezcan. Queremos ciudades que hagan posible la vida.

Entonces podemos plantear una  agenda, «Cochabamba cuidadora, verde, bosque y de los bienes comunes».

Su principal aporte sería articular el urbanismo feminista, la economía del cuidado, la justicia climática, el derecho a la ciudad y la defensa de la naturaleza en una sola propuesta de transformación urbana.

María Isabel Caero P. es arquitecta y coordinadora del Colectivo Urbano de Cochabamba.

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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