Advierten que la minería ilegal de Potosí se blanquea mediante ingenios y comercializadoras

Desarrollo

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Yenny Escalante

Personal de la AJAM durante un operativo contra la minería ilegal. Foto archivo El Potosí

La minería ilegal que opera en Potosí encuentra una vía para incorporarse al circuito formal mediante los ingenios, donde el mineral extraído al margen de las autorizaciones puede ser procesado y continuar su recorrido hacia los mercados, así lo manifestó el decano de la Facultad de Ingeniería Minera de la Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF), de acuerdo con un reporte de ANF.

«La actividad informal se concentra principalmente en el sector cooperativista, la minería chica y algunos pequeños emprendimientos y no existen estadísticas precisas sobre su crecimiento; varios operadores incumplen las normas ambientales, lo que provoca contaminación y afecta la imagen minera», dijo la autoridad a ANF.

La situación pone en evidencia una de las dificultades centrales para combatir la actividad ilegal: controlar únicamente los puntos de extracción no resulta suficiente si el mineral puede ingresar posteriormente a instalaciones que forman parte de la cadena formal de procesamiento y comercialización.

Los ingenios se convierten así en un punto clave de la cadena. Al recibir y procesar mineral proveniente de distintas operaciones, pueden convertirse también en el lugar donde se pierde parte de la trazabilidad sobre el origen de la producción. Una vez incorporado a este circuito, distinguir entre mineral procedente de actividades legales e ilegales puede resultar más complejo.

En Potosí, donde la minería tiene un peso importante en la economía regional, esta situación plantea un desafío para las instituciones encargadas de fiscalizar la actividad. El control debe abarcar no solo a quienes extraen el mineral, sino también a los actores que intervienen en las etapas posteriores.

La trazabilidad del mineral adquiere especial importancia en este contexto. Conocer de qué operación proviene cada carga, verificar la documentación que respalda su extracción y establecer controles sobre su recepción y procesamiento son algunos de los mecanismos que permitirían reducir los espacios para que la producción ilegal ingrese al mercado formal.

El problema también alcanza a la comercialización. Una vez procesado en los ingenios, el mineral puede continuar hacia empresas comercializadoras y otros eslabones de la cadena, dificultando la identificación de su procedencia original.

La advertencia apunta, por tanto, a la existencia de una cadena que puede conectar la extracción ilegal con el mercado formal. El desafío para las autoridades es cerrar esa brecha y garantizar que el mineral que ingresa a los circuitos legales pueda demostrar su origen y cumplir con las condiciones establecidas por la normativa.

Más que una problemática limitada a los lugares donde se realiza la extracción, la minería ilegal plantea así un desafío para toda la cadena productiva. Mientras existan mecanismos que permitan incorporar mineral de origen irregular al circuito formal, la actividad ilegal podrá encontrar canales para comercializar su producción.

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