Recordamos hoy un hecho que marcó profundamente la historia de Bolivia: el derrocamiento, asesinato y colgamiento del presidente Gualberto Villarroel, ocurrido el 21 de julio de 1946, hace 80 años. El acontecimiento más espeluznante y trágico de la historia política boliviana, según mi amigo José Efraín Alba Mercado.
La Guerra del Chaco, librada entre nuestro país y Paraguay entre 1932 y 1935 dio paso al surgimiento y desarrollo de la conciencia nacional de una manera nunca antes vista. Quienes fueron a la guerra como soldados, entendieron que la conflagración bélica de dos de los países más pobres de América del Sur estaba profundamente teñida de intereses antinacionales. La clase media descubrió que los indios eran también seres humanos que se alegraban, preocupaban, asustaban, comían, dormían como cualquier otro.
Surgió el nacionalismo revolucionario, expresado en la logia civil-militar RADEPA y en el MNR. Fue el “ideologema” que marcó a Bolivia hasta nuestros días, pese a la desaparición del partido que encabezó la revolución de 1952. El “NR”, como lo llama Luis Antezana, tenía dos puntas: la nación y la revolución, y se ubicó en el “centro” del espectro político boliviano, mostrando dos facetas: la “letra”, durante la cual se adoptaron medidas de corte popular y nacional, y el “espíritu”, a lo largo del cual el Estado tomó formas directamente dictatoriales.
El gobierno de Villarroel, anterior a la revolución de 1952, podría inscribirse en la “letra” del NR. Su ascenso al poder, mediante un golpe de Estado ocurrido el 20 de diciembre de 1943, se dio en medio de la efervescencia que, concluida la Guerra del Chaco, había en la población boliviana que veía cómo un pequeño grupo, la “rosca feudal-burguesa”, hacía de las suyas y tenía a su servicio a diferentes gobiernos de carácter liberal.
Antecedentes de su gobierno fueron los de David Toro (creación de YPFB y expulsión de la Standard Oil), y Germán Busch (primera Constitución Social, Ley General del Trabajo). La Constitución no fue socialista habida cuenta que, por ejemplo, declaraba a la propiedad privada como inviolable, pero debía cumplir una función social; el capital y el trabajo gozaban de la protección del Estado, lo mismo que el matrimonio, la familia y la maternidad.
Con el lema “No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres”, Villarroel profundizó el contenido de la mencionada constitución reconociendo el matrimonio de hecho, la legitimación de los llamados “hijos naturales”, el establecimiento de beneficios relacionados con la jornada de trabajo y la jubilación, aunque mantuvo el voto calificado.
En 1943 su gobierno aprobó la creación de la refinería de Valle Hermoso. En junio de 1944 se celebró el primer congreso minero en Huanuni, del cual surgió la otrora poderosa Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), que fue base fundamental de la también otrora poderosa Central Obrera Boliviana (COB). En 1945 repuso un decreto que aplicaba un impuesto minero adicional del 41% y se dispuso un incremento salarial del 20% para mineros y ferroviarios.
En mayo del mismo año, el gobierno convocó al primer congreso indigenal en La Paz, al cual asistieron alrededor de mil quraqas y otras autoridades originarias. A su conclusión, Villarroel dispuso la abolición del pongueaje y el mitanaje y de los trabajos personales gratuitos, otorgó tierras a los indígenas y estableció la obligación de los patrones de implementar escuelas para la educación de los hijos de los indígenas que trabajaban la tierra. También a su gobierno se debe la norma que establece la obligación del pago del aguinaldo de Navidad y la del fuero sindical.
La presión de los “aliados· de la segunda guerra, las contradicciones internas del gobierno y las acciones represivas en que incurrió, entre ellas la Masacre de Chuspipata”, dieron paso a que, el 21 de julio de 1946, se produzca una revuelta fruto de la cual fueron asesinados el presidente y varios de sus colaboradores.
Carlos Mesa narra así ese momento: “La oposición que coaligaba a los partidos conservadores con el Partido de Izquierda Revolucionario (PIR), organizó una gran marcha antigubernamental el 21 de julio de 1946. La marcha devino en turba enardecida que se dirigió al Palacio de Gobierno con la intención de tomarlo. Tras irrumpir en el edificio de gobierno y encontrar al Presidente oculto en una alacena, un grupo armado no identificado le dio muerte a balazos; un arma, dos o las que fuesen, no marcan detalle de importancia. El hecho responde a la tensión masiva, a una especie de enajenación colectiva, incapaz de controlarse, incapaz de llegar hasta el límite del triunfo y detener la muerte innecesaria. El cuerpo del Presidente sin vida fue cargado hasta el balcón principal del segundo piso y lanzado a la Plaza Murillo. Allí, la masa lo arrastró a su vez hasta un farol y lo colgó para demostrar hasta qué punto se podía vejar y humillar a un ser humano”.
El 21 de julio de 1952, el primer gobierno del MNR estableció el voto universal en homenaje al presidente Villarroel.
Carlos Derpic es abogado.
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