El Defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, expresó su preocupación por la creciente conflictividad social que atraviesa el país y por las afectaciones que los bloqueos y medidas de presión están generando sobre la vida cotidiana de la población, en especial en la sede de gobierno. El defensor constató señales de alerta La Paz por efecto del cierre de carreteras, en particular por la escasez de productos de consumo básico y el alza de precios.
La autoridad recordó que, si bien la protesta social constituye un derecho legítimo reconocido por la Constitución Política del Estado y los instrumentos internacionales de derechos humanos, su ejercicio no debe derivar en la vulneración de derechos fundamentales de la población.
“La democracia protege la protesta, pero también exige preservar la convivencia pacífica, el respeto mutuo y la institucionalidad democrática. Ninguna reivindicación puede justificar afectaciones al derecho a la vida, la salud, la alimentación, la libre circulación o la integridad de las personas”, señaló.
Señales de preocupación en La Paz
En el marco de sus competencias constitucionales, la Defensoría del Pueblo realizó verificativos en surtidores de combustible, hospitales, centros de acogida y mercados de la ciudad de La Paz, con el objetivo de monitorear posibles afectaciones a derechos humanos derivadas de la conflictividad social.
Como resultado de estas acciones, el Defensor del Pueblo informó que, hasta el momento, no se identificaron escenarios críticos; no obstante, advirtió sobre señales de alerta relacionadas con la carencia de algunos alimentos en los merados y el incremento de precios de productos de la canasta familiar debido a dificultades de transporte y restricciones en la circulación.
Asimismo, expresó preocupación por la alerta emitida por la Asociación de Propietarios de Farmacias (ASOFAR) respecto al riesgo de que los bloqueos y restricciones de tránsito afecten el ingreso y distribución de medicamentos e insumos médicos esenciales para la población.
En ese sentido pidió la creación de un «corredor humanitario para el tránsito de alimentos e insumos médicos, entre otros productos prioritarios».
De igual manera, la institución recibió reportes sobre la situación del transporte de carga internacional y las dificultades que enfrentan cientos de conductores y trabajadores que permanecen varados durante días en carreteras debido a los bloqueos.
Un llamado al diálogo
“Quiero ser claro en esto: la salud y la vida de las personas deben estar por encima de cualquier confrontación”, enfatizó la autoridad defensorial.
En ese marco, la Defensoría del Pueblo exhortó a todos los sectores movilizados a garantizar corredores humanitarios y el tránsito irrestricto de ambulancias, medicamentos, oxígeno, alimentos, combustible e insumos esenciales para la población.
“Hoy Bolivia no necesita más trincheras; necesita puentes. No necesita más voces enfrentadas; necesita reencontrarse como un solo país”, manifestó la autoridad defensorial al advertir sobre el escenario de alta tensión que vive el país y la necesidad de actuar con responsabilidad, serenidad y apego irrestricto al marco constitucional y democrático.
Finalmente, el Defensor del Pueblo reiteró que el país necesita, con urgencia, reconstruir espacios de diálogo real y efectivo. “El diálogo no es debilidad. Es responsabilidad democrática. La Defensoría del Pueblo reafirma su disposición permanente para acompañar procesos de diálogo, pacificación y protección de derechos humanos, en cumplimiento de su mandato constitucional” concluyó.





