El consumo de peces carnívoros, principal causa de contaminación por mercurio en comunidades indígenas

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Explotación de oro en los ríos afecta a las poblaciones indígenas que habitan en las riberas. Foto: CEDIB

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La investigación realizada en 2024 sobre la contaminación de las poblaciones que viven en las riberas de los ríos Beni y Madre de Dios estableció que el consumo de peces carnívoros es la causa principal de la presencia del mercurio en los organismos de los indígenas, lo que provoca alteraciones en el funcionamiento de varios órganos, particularmente de mujeres en edad fértil.

Un total de 80 mujeres de las comunidades indígenas fueron sometidas al estudio desarrollado por el Instituto de Servicios de Laboratorios de Diagnóstico e Investigación en Salud (Seladis) y el Centro de Documentación e Investigación de Bolivia (Cedib) para establecer cómo afecta a su salud el uso del mercurio en la explotación artesanal del oro.

La investigación fue realizada en las comunidades de Asunción, Real Beni, Rurrenabaque, San José de Uchipiamonas, Eyibo Quibo y Corte. Los resultados de las mediciones en el cabello humano están por encima de la norma internacional. La comunidad que presenta el promedio más alto es Corte, con 9.7, seguida de la comunidad Eyito Qubo.

Los análisis en sangre, entre mujeres de 15 a 50 años, revelaron que sufren de anemia por carencia de hemoglobina, no por falta de hierro. El científico del Seladis Roger Carvajal explicó que el mercurio impide que se forme la hemoglobina. Asimismo, detectaron fallas en la forma y el funcionamiento de los eritrocitos y, en consecuencia, el aumento del riesgo cardiovascular.

En el metabolismo de las grasas se encontró el incremento del colesterol y los triglicéridos, un nivel bajo del colesterol bueno y tendencia al sobrepeso; en el hígado se ha visto que muchas enzimas se alteran, indicando que al menos un 60% de la población tiene alteración del funcionamiento hepático.

“Algo importante que hemos visto es el daño en el ADN, examinando las células que están en la sangre, comparando ese ADN alterado sobre todo en las poblaciones del río Madre de Dios hay una citogenotoxicidad, incremento en el riesgo de cáncer y malformaciones congénitas”, informó el investigador.

El estudio fue realizado en las poblaciones que se encuentran a 50, 70 y hasta 100 kilómetros debajo de los dos ríos y se verificó que, cuando el metal ha caído a las aguas y las bacterias lo han convertido en metilmercurio, este es consumido por los diferentes seres vivos que habitan en el río, entre ellos los pescados con que se alimentan las comunidades ribereñas.

Explicó que el mercurio, al entrar al agua de los ríos, se convierte en metilmercurio, que afecta a la cadena alimenticia, como sucede con los microorganismos que transforman al mercurio en metilmercurio y son devorados por los animales más grandes, hasta que llegan a los pescados que consumen las comunidades.

«Esto se llama biomagnificacion (aumento progresivo en la concentración de una sustancia tóxica), ya que el último pescado está cargado con mercurio de diferentes fuentes que se ha concentrado», dijo en entrevista con la radio ERBOL.

Precisó que este es un estudio piloto realizado en la cuenca de los ríos Beni y Madre de Dios que son los que reciben aguas de las minas que están río arriba. En el caso del departamento de La Paz vienen de Tipuani y Mapiri y desembocan en el río Beni. Las aguas que recibe el río Madre de Dios son de las minas que están en Perú y que entran en Bolivia.

Aclaró que no todos los peces están contaminados; se contaminan sobre todo los carnívoros, los que entran en la cadena alimentaria. En cambio, los que consumen vegetales no se contaminan. Por ejemplo, el pacú, que es herbívoro, no tiene ningún grado de contaminación, ni el tambaqui, mencionó.

En las riberas del río Madre de Dios hay menos contaminación; todos los casos están dentro de los límites permisibles, porque se alimentan con pescados herbívoros, pero en las poblaciones del río Beni están mas contaminados porque su consumo es de pescados carnívoros.

Contaminación por inhalación

Precisó que el metal que inhalan los trabajadores es el metálico y el iónico, que reacciona con las sales que están en el ambiente y las bacterias lo convierten en metilmercurio, así se hace más toxico y puede penetrar al organismo.

“El mercurio metálico no penetra, pero sí cuando es metilmercurio y entra al intestino del animal, se mete en el músculo y cuando lo comemos ingresa a través del intestino humano, entra a los eritrocitos, a los glóbulos rojos y por eso se distribuye en el organismo”, afirmó.

Cuando el mercurio se inhala, ingresa al pulmón y se elimina por vía renal; mientras que el metilmercurio va a la placenta, al cerebro, hígado y a otros lugares del organismo, se acumula por el hueso y sale por el pelo. Por eso se pueden toar muestras de cabello a las personas para cuantificar la cantidad de mercurio que ha consumido.

Sostuvo que, como los glóbulos rojos cargados de metilmercurio van a diferentes tejidos, provocan diferentes patologías en todas las partes del cuerpo. Esta diversidad hace que no haya un patrón sobre las enfermedades provocadas por el mercurio; es necesario indagar y establecer la presencia del mercurio en el cabello, en la sangre o en la orina. Por eso es que en los hospitales les es tan complicado diagnosticar la contaminación por ese metal.

Sobre la contaminación, algo muy importante es la dosis. Una cosa es la inhalación cuando se está separando el oro de la tierra con mercurio, lo que afecta a los pulmones y los riñones, y otra cosa es consumir el pescado, en qué cantidad y cada cuánto tiempo. «Por ejemplo, los Essa Ejja solamente consumen pescado y es la única fuente proteica que tienen, por lo tanto, se están contaminando mucho más», advirtió.

En cambio, hay otros pueblos indígenas que tienen otras fuentes proteicas; por lo tanto, la contaminación es menor. Ahí hay una figura donde hemos visto cuánto mercurio tienen en la población los diferentes individuos. Carvajal informó que hay comunidades que consumen almendra amazónica, que tiene selenio y este es un antídoto contra el mercurio, y muestran niveles menores de presencia del metal.

Para profundizar en los análisis, dijo, se requiere entrar a esos lugares donde se extrae el oro como amalgama, pero consideró que eso es muy complicado, ya que no hay acceso a esos lugares de trabajo debido a que las cooperativas son muy cerradas, no permiten el ingreso de nadie y especialmente de los médicos.

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