El chaco sin quema es una alternativa para los territorios indígenas

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SAFS, agricultura sin quemas. Foto: CEJIS

CEJIS

Los sistemas agroforestales sucesionales (SAFS) empiezan a dar frutos en el Territorio Mojeño Ignaciano (TIMI) a pesar de los eventos en contra como los incendios, las plagas y la sequía. Los resultados del acompañamiento a 14 SAFS, para dar asistencia técnica a los productores, muestran que tanto el bosque como las familias mojeño-ignacianas se reponen contra la adversidad y comienzan a recoger los frutos de aplicar esta metodología en sus cultivos. 

Los SAFS son cultivos que imitan al bosque, lo que implica que la vegetación alta y baja (árboles, arbustos y hierbas) se reproduce en la misma parcela. Así se puede cosechar primero especies de rápido crecimiento y, luego, las de crecimiento lento, como muchas de las maderas nativas. A la larga se tiene una provisión de leña, frutas, medicina, forraje, miel y otros productos, dependiendo de los objetivos de las familias.

En San Miguel del Mátire, en dos parcelas dirigidas por mujeres, se tiene un avance significativo. “Silvia Jare está aumentado su área de SAFS, y espera su segunda cosecha para los meses de junio y julio. Ambas productoras deben realizar manejo fitosanitario pues sus cultivos presentan ataques de algunas plagas que podrían generar pérdida de producción”, dice Roberto Rea, técnico de la Oficina Regional Trinidad del CEJIS.

Manejo

En los sistemas agroforestales de las comunidades Litoral y Bella Brisa, la situación era ligeramente similar. “En Litoral, el SAFS de don Pastor Ramírez se encuentra en buen estado de desarrollo: se había reportado quema en todo su SAFS. Luego de haberse quemado, don Pastor repuso algunas plantas de plátano y sembró maíz en la mitad del SAFS”, comenta Roberto Rea.

En los SAFS, el área de cultivo se prepara sin recurrir a la técnica de roza, tumba y quema que es tradicional en la zona boscosa. En este caso, el manejo consiste en rozar al ras y picar todas las especies herbáceas hasta lograr que quede una capa vegetal cubriendo el suelo de forma homogénea. En el proceso se conservan las especies de regeneración natural: frutales, maderables y medicinales.

Roberto Rea explica que la mayoría de las familias se ha apropiado de la metodología, pero cada SAFS tiene diferente resutado porque su característica es distinta por la calidad del suelo, el tipo de barbecho, etc. Los SAFS necesitan un manejo frecuente porque, al igual que en el bosque, las distintas especies que conviven están en una dinámica de competencia o cooperación.

En esa dinámica también se registra baja productividad o pérdidas en algunos casos debido a factores como el tipo de siembra, el clima y la sequía.

Los SAFS que se desarrollan en el Territorio Indígena Mojeño Ignaciano están enmarcados en la gestión integral de territorios indígenas (GITI) que impulsa el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social en coordinación con la Subcentral de Cabildos Indigenales del TIMI.

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