Reporteros Sin Fronteras
Durante los últimos siete días, Reporteros Sin Fronteras (RSF) documentó al menos 14 actos de violencia ocurridos mientras profesionales de los medios cubrían protestas, bloqueos de carreteras y enfrentamientos relacionados con la crisis política y social que atraviesa Bolivia. Entre los presuntos responsables se encuentran manifestantes, grupos involucrados en los bloqueos viales, miembros de cooperativas mineras y también policías.
Según la información recopilada por RSF, periodistas y equipos de prensa indicaron que dejaron de portar acreditaciones o señales visibles de identificación. Estos profesionales de los medios ahora prefieren realizar coberturas a distancia o de manera anónima, por temor a convertirse en blancos de ataques.
“El hecho de que periodistas se vean obligados a ocultar sus acreditaciones, o incluso a renunciar a salir a las calles por miedo a ser reconocidos, refleja un grave deterioro de las garantías para el ejercicio del periodismo en Bolivia. Las autoridades tienen la responsabilidad de proteger a la prensa, investigar de manera exhaustiva cada ataque e identificar y sancionar a los responsables. Los medios también deben reforzar las medidas de seguridad y garantizar un apoyo efectivo a sus equipos durante las coberturas en terreno, en este momento crucial para el país.
Dos ataques por día contra la prensa
Entre los 14 casos registrados por RSF se encuentra el de la periodista del canal de televisión F10, Jeruslava Ojeda: el 12 de mayo sufrió una fisura de rodilla y una lesión ligamentaria mientras cubría un enfrentamiento entre actores políticos en Santa Cruz de la Sierra, la capital económica del país. Además, su micrófono fue dañado.
El 16 de mayo, los periodistas Vladimir Rojas, de la cadena televisiva Unitel, y Ramiro Charca, de Radio Television Popular (RTP), resultaron heridos por lanzamientos de piedras y fragmentos de dinamita. Ambos quedaron atrapados en una emboscada realizada por manifestantes que bloqueaban carreteras en Lipari, al sur de La Paz, capital administrativa del país. Según la Agencia Nacional de Prensa de Bolivia (ANP), Vladimir Rojas sufrió heridas en las piernas tras caer mientras intentaba huir y fue retenido violentamente durante varios minutos por las personas que bloqueaban carreteras, quienes además destruyeron su teléfono celular, de acuerdo con diversos testimonios de periodistas acosados y perseguidos en la zona de Lipari/Mecapaca, al sur de La Paz. Por su parte, Ramiro Charca sufrió un hematoma en el brazo después de ser alcanzado por una piedra lanzada por los manifestantes. Además, el vehículo que transportaba al equipo periodístico del canal fue atacado con piedras en esa misma zona.
Ese mismo día, en El Alto, en la periferia de La Paz, la directora del canal Red América Television, Teofila Parisaca, y el periodista del canal FAP TV, Javier Averanga, fueron atacados en plena cobertura. Primero fueron agredidos por grupos que realizaban bloqueos de carreteras y luego denunciaron que policías antidisturbios intentaron detenerlos, pese a que se identificaron como miembros de la prensa. También fueron afectados por gases lacrimógenos lanzados hacia la concentración.
Dos días después, el 18 de mayo, un camarógrafo del canal Gigavision, Hugo Machicado, resultó herido en las piernas por fragmentos de dinamita detonada por manifestantes en el centro de La Paz, cerca de la Plaza Murillo y de la Vicepresidencia del Estado. En otro incidente, una periodista de Radio Cordial se desmayó debido a los gases lacrimógenos.
RSF también documentó ataques contra la prensa internacional. Según información verificada con la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional (ACPI), equipos de al menos tres medios internacionales —que prefirieron permanecer en el anonimato por razones de seguridad— fueron perseguidos, golpeados y amenazados de linchamiento por manifestantes el 18 de mayo, mientras cubrían protestas en las ciudades de La Paz y El Alto. Uno de los profesionales afectados fue incluso marcado con pintura blanca por los manifestantes, convirtiéndose en un blanco visible.
Bolivia atraviesa una nueva ola de movilizaciones en un contexto de tensiones políticas, crisis económica y conflictos entre distintos sectores sociales. El enfrentamiento entre las facciones progubernamentales, los grupos opositores y las organizaciones cercanas al expresidente Evo Morales ha profundizado la polarización política. Esta situación se ve agravada por las protestas del sector minero, los bloqueos de carreteras y una relación cada vez más tensa entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Bolivia ocupa el puesto 91 entre 180 países y territorios en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por RSF en 2026.





