El programa Sumando Voces en Directo se emite cada miércoles a las 11.00, vía Facebook.
Una amenaza se cierne sobre los derechos humanos de las mujeres. En Bolivia, ellas no solo enfrentan violencia física, sexual, psicológica, política, digital, simbólica y mediática, sino que una «ola conservadora» y articulada busca revertir los avances democráticos cosechados en años de trabajo. A través de un análisis sobre las estructuras de poder persistentes, un panel de defensores de derechos humanos desnudó cómo el sistema patriarcal intenta «disciplinar» a las mujeres que trascienden y exigen sus derechos.
El espacio de reflexión en diversos ámbitos fue el programa Sumando Voces en Directo, que convocó a tres expertos a propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer – 8M, para reflexionar sobre los avances, dificultades y desafíos en alcanzar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, más allá de lo dispuesto en la normativa vigente.
Jymmy Tellería, experto en masculinidades, analizó cómo los hombres en el poder y toda la estructura patriarcal que los sostiene están reaccionando de forma violenta ante lo que perciben como la pérdida de sus privilegios históricos.
Tellería enfatizó que la arremetida que se experimenta es la respuesta de un sistema herido por la búsqueda de la igualdad y la paridad.
«La ola conservadora se apoya en hombres que no aceptan la pérdida del monopolio del poder. La violencia es su herramienta para decir: ‘este espacio sigue siendo nuestro’. Si no trabajamos en transformar esas masculinidades hegemónicas, el sistema seguirá expulsando a las mujeres», sentenció el experto.
Por su lado, Rosa Ribera, directora de la Casa de la Mujer, fue contundente al señalar que en el espacio político el asedio contra las concejalas y alcaldesas no es casual. Para Ribera, la estructura estatal actual actúa como un filtro conservador que impide que la Ley 243 (contra el acoso y violencia política) sea efectiva.
«Hay una justicia que sigue siendo patriarcal y conservadora, que no mira el daño que se causa a las mujeres y que, al contrario, protege al agresor. Esta ola conservadora se manifiesta en la impunidad que viven nuestras concejalas en los municipios», denunció la especialista.
Mónica Beltrán, analista de Programa en Normas Sociales de Género del Fondo de Población de las Naciones Unidas – UNFPA, aportó una visión estructural sobre cómo el conservadurismo intenta recuperar el control de los espacios de decisión. Según Beltrán, los avances en derechos sexuales y reproductivos y en participación política están bajo un ataque que busca devolver a la mujer a roles tradicionales.
«Estamos viendo una reacción frente a los derechos conquistados. La ola conservadora no solo ataca la presencia de las mujeres en el poder, sino que cuestiona su autonomía. Es una respuesta de un sistema que se siente amenazado por el cambio de paradigma», explicó Beltrán, subrayando que estos discursos permean las instituciones.
Beltrán brindó datos reveladores y enriquecedores sobre la “Violencia de pareja íntima contra mujeres en Bolivia: Cambios, persistencias y caminos de acción”, una publicación reciente del UNFPA.
El programa cerró con una reflexión en sentido de que la ola conservadora no es solo un discurso, es una estrategia. El panel hizo un llamado a las organizaciones sociales, entidad de la sociedad civil a no bajar la guardia y a exigir que el Estado no sea cómplice de este retroceso. Pero también, a las autoridades de todos los niveles de gobierno y de todos los poderes del Estado para que garanticen el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres y las niñas, considerando el alarmante número de feminicidios (19 en lo que va del año), denuncias de violencia sexual y política y escasa presencia de las mujeres en las candidaturas de las Elecciones Subnacionales 2026, en especial para las gobernaciones.
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