Solo 45 médicos y 22 psicólogos para más de 33.000 internos en Bolivia, alerta Régimen Penitenciario

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Internos de Cantumarca en espera de atención médica. Foto: DGRP

Internos de Cantumarca en espera de atención médica. Foto: DGRP

Bolivia enfrenta una alarmante escasez de personal médico y psicológico en sus centros penitenciarios. Según Juan Carlos Limpias, director general de Régimen Penitenciario, solo 45 médicos, 16 odontólogos, tres psiquiatras y 22 psicólogos atienden a más de 33.000 privados de libertad en todo el país.

“Sin duda, la cantidad de profesionales que están encargados de buscar una atención a la población privada de libertad no es suficiente, es absolutamente escasa”, señaló Limpias durante el programa “El Defensor con el Pueblo”. La insuficiencia de personal, dijo, afecta directamente la calidad de la atención que los internos reciben, tanto en salud física como mental.

El director del Régimen Penitenciario comparó la situación con la de otros países: “Me sorprendió cuando hace años vino un especialista de España y decía que los ratios en centros de su país es de 4×1, o sea, un psicólogo para atender a solo cuatro jóvenes. Imagínense, nosotros tenemos un psicólogo para atender a 1.500, a 2.000, dependiendo de la cantidad y de los centros penitenciarios. Obviamente así no se va a hacer un buen trabajo, ni siquiera óptimo”.

Ante esta realidad, el régimen penitenciario ha buscado alternativas. Limpias contó que en su gestión ha hecho esfuerzos de hacer convenios con universidades públicas, en principio, y muchas privadas, para que futuros profesionales coadyuven a mejorar la atención en los centros penitenciarios.

El déficit de personal afecta directamente a la población carcelaria juvenil. Según datos de Progettomondo, un 15% de los adolescentes internados en el Centro de Rehabilitación y Reinserción Social “Qalauma” presenta niveles de riesgo muy altos y requiere atención especializada inmediata. Abraham Colque, coordinador general de la organización, advirtió que estos jóvenes podrían reincidir en delitos si salen del centro sin el acompañamiento adecuado.

La cantidad de profesionales que tenemos “no nos alcanza para hacer un trabajo ni óptimo, ni para ese 15% de la población de jóvenes de Qalauma que se encuentran en alto riesgo, que necesita una atención más personalizada”, recalcó Limpias.

La falta de profesionales especializados limita la posibilidad de implementar programas de prevención, terapia psicológica y control de enfermedades.

Especialistas y autoridades coinciden en que sin un aumento significativo del personal de salud, en nuevos espacios para contrarrestar el hacinamiento, y la consolidación de programas de cooperación con universidades, los esfuerzos de reintegración de la población privada de libertad seguirán siendo insuficientes.

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