Polarización política: un par de beneficiados y miles de perjudicados

Opinión

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Esther Mamani

Esther Mamani

Cual pandilla, las y los bolivianos estamos acorralados entre dos bandos. Los acólitos de Evo Morales y los de Luis Arce han escalado la violencia de sus discursos y acciones dispuestos a romper nuevos límites.  ¿A quién le convienen estos enfrentamientos?

Tras dos años de peleas, Morales y Arce del mismo partido político, ingresaron a un capítulo decisivo. Ambos quieren ser el candidato presidencial del partido oficialista en las elecciones presidenciales del 17 de agosto de 2025. Que Arce lo confirme es un tema de tiempos.

Esa pelea entre otros factores ha mermado la capacidad de diálogo entre bolivianos y bolivianas con ideas opuestas. Según la primera encuesta de Polarización Política y Social de 2023, realizada por la Fundación ARU, la polarización política en el país es un arma que nos divide y rompe lazos de amistad y familiares. La encuesta sirvió para hacer un desglose de diferentes temas, uno de los más delicados es ese afán desmedido por enfrentarnos.

Una de las preguntas en esta encuesta que se hizo a los participantes decía ¿es difícil hablar con un/a “pitita”? El 36,6% de las personas que se identifican como afines al oficialismo dijeron que sí. En la otra vereda, cuando se les preguntó, ¿es difícil hablar con alguien del MAS? el 53,36%, que se consideran de oposición, dijeron que sí.

Es decir, las personas según su posición política muestran qué tan abiertas o cerradas están al diálogo con sus contrarios. Un punto de inflexión está en 2019 cuando los conflictos políticos del país nos llevaron al borde de una guerra civil. En todos los casos hablamos de peleas propiciadas por figuras políticas que usan discursos agresivos y de confrontación como combustible.  

El 23% de las y los bolivianos que respondieron a esta encuesta confiesan que han roto lazos familiares y de amistad por temas políticos.  El 31% de estas personas, identificadas con la oposición, confirma el extremo: rupturas personales por posiciones políticas contrarias. En la otra acera el 46% de los encuestados, que se identifica con el oficialismo, reconoce que ya no tiene contactos con amigos y familiares con los que no coincidió en temas políticos. 

Cerca de 20 años bajo una misma sigla política han puesto al país en figurillas cuando se trata de diálogos sinceros y plurales. Estos datos nos muestran la necesidad urgente de tender puentes de comunicación y bajar la carga de resistencia a escuchar al otro pues eso ahonda el problema. Hemos convertido asuntos políticos en ataques personales, hemos hecho que la virulencia de la política y los odios entre unos cuantos pasen la puerta de nuestra casa.

El proyecto que hizo la encuesta de la que escribo se llama «Unámonos» que me recuerda el imperativo de que eso suceda. Dejar de echar golpes y unirnos no será una tarea sencilla. Mientras existan supuestos líderes políticos dispuestos a enfrentar a sus bases habrá que hacer el gran esfuerzo de dar atención a proyectos no polarizadores. Nuestro bien preciado es la democracia que es plural. 

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Esther Mamani es periodista, workaholic, especialista en género

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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