Bloqueo en Parotani. Foto: ANF
Bolivia amaneció este viernes 9 de enero con 43 puntos de bloqueo activos en seis departamentos, en el marco del paro nacional convocado por la Central Obrera Boliviana (COB) contra el Decreto Supremo 5503. La medida, que ya cumple su cuarto día, no solo paraliza la transitabilidad del país, sino que evidencia el endurecimiento de posiciones entre el Gobierno y el principal ente sindical, sin señales claras de una salida negociada.
El foco más sensible del conflicto se concentra en Parotani, Cochabamba, donde la Policía desplegó un fuerte contingente con el objetivo de liberar la vía estratégica que conecta el eje central con el occidente del país. Sin embargo, el punto permanece tomado por mineros, lo que mantiene aislada a Cochabamba y agrava el impacto económico y social del bloqueo.
Según el reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), la mayoría de los puntos de bloqueo se concentran en La Paz, además de Cochabamba, Potosí, Oruro, Santa Cruz y Beni. A pesar de reiterados anuncios oficiales sobre la garantía de la libre transitabilidad, hasta el momento no se registran acciones efectivas que permitan despejar las rutas.
El trasfondo del conflicto es el rechazo total de la COB al Decreto Supremo 5503. Aunque el Gobierno se mostró dispuesto a modificar varios artículos de la norma, la dirigencia obrera ratificó que su mandato es claro: la abrogación total del decreto. En ese marco, la COB negó de manera tajante la existencia de un “preacuerdo” con el Ejecutivo y acusó a las autoridades de desinformar a la población.
La ruptura del diálogo quedó en evidencia el jueves, cuando la dirigencia sindical no acudió a la reunión convocada en la Casa Grande del Pueblo y optó por realizar un ampliado con sectores mineros. Desde allí, la COB instruyó a sus bases a radicalizar las medidas de presión.
Mientras el conflicto se prolonga, el impacto económico crece. El Gobierno estima pérdidas de al menos 100 millones de dólares por día a causa de los bloqueos. Sectores como el comercio, el transporte, la industria y los importadores advierten que los daños son “irrecuperables”. Solo los importadores de Oruro reportan pérdidas superiores a los 8 millones de dólares diarios por la mercadería paralizada.
Con carreteras cerradas, diálogo suspendido y posiciones cada vez más distantes, el bloqueo de Parotani se ha convertido en el símbolo de un país entrampado en un conflicto que amenaza con profundizarse, mientras la población asume los costos de una crisis que, por ahora, no tiene una salida visible.
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