OXFAM ve una señal “regresiva y equivocada” en la eliminación del impuesto a las grandes fortunas

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OXFAM, un movimiento global que trabaja para combatir la desigualdad, considera que la decisión de eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) “es una señal regresiva y equivocada” y que profundizará la desigualdad en Bolivia.

El gobierno de Rodrigo Paz decidió eliminar este impuesto, con el que se recaudaba alrededor de 240 millones de bolivianos anuales, con el argumento que provocaba la fuga de divisas en el país.

OXFAM considera que “el anuncio del gobierno de Bolivia de eliminar el IGF constituye un serio retroceso en la redistribución de la riqueza en el país. Esta decisión envía una señal política clara: se prioriza el alivio fiscal de un grupo muy pequeño de personas que son las más acaudaladas, cuando Bolivia necesita reforzar la movilización de recursos para sostener servicios esenciales y garantizar derechos de toda la población”.

El expresidente Luis Arce creó este impuesto en 2020 con la pretensión de recaudar alrededor de 1.600 millones de bolivianos al año provenientes de unas 150 personas con fortunas que superen los 30 millones de bolivianos.

Sin embargo, la recaudación fue mucho menor.  Por ejemplo, hasta el 31 de octubre de este año, se recaudaron 162 millones de bolivianos, pagados por 263 contribuyentes, según datos publicados por Visión 360.

El gobierno afirma que, en contrapartida, los empresarios prefirieron sacar sus fortunas fuera de Bolivia para evadir el pago. “Queremos que esos dólares retornen a Bolivia, inviertan en Bolivia y generen empleo en Bolivia”, dijo Rodrigo Paz a tiempo de justificar la eliminación del impuesto.

OXFAM señala que “si bien el pago de este impuesto solo alcanza a unas 200 personas, eliminarlo beneficia al 0,001% más rico del país, y con ello profundiza la desigualdad. Eliminar este impuesto no reduce el déficit fiscal, sino que significa renunciar a recursos necesarios para avanzar en una agenda social que aún mantiene a 4 millones de personas por debajo de la línea de la pobreza”.

Agrega que “liberar del pago de impuestos al grupo más rico mientras se evalúan ajustes en el gasto social y contracción de la inversión pública es una señal de prioridades equivocadas y de sostener privilegios”.

OXFAM en Bolivia recuerda que los impuestos a la riqueza son una herramienta probada y respaldada internacionalmente y forman parte de una agenda fiscal progresiva necesaria para reducir desigualdades. Lejos de afectar la inversión productiva o “ahuyentar la inversión privada”, contribuyen a equilibrar sistemas tributarios excesivamente concentrados en el consumo y permiten financiar bienes públicos que benefician a toda la sociedad.

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