El panel desarrollado en el Hotel Stanum de La Paz. La moderación estuvo a cargo de Óscar Montes, representante País Visión Mundial.
Promover el ejercicio integral de los derechos en Bolivia es una labor que no puede entenderse sin la participación de las organizaciones de la sociedad civil. Por ello, su involucramiento en la construcción de planes de desarrollo y políticas públicas a corto y mediano plazo resulta fundamental.
Esta fue una de las principales coincidencias del panel “Cooperación internacional y desarrollo: balance y perspectivas para Bolivia”, que contó con la participación del viceministro de Planificación Estratégica, José Luis Llanos; la embajadora de Suecia en Bolivia, Johanna Teague; la directora ejecutiva de UNITAS, Mila Reynolds; y la analista de Políticas y Rendición de Cuentas del UNFPA, Mónica Novillo.
Desde el Gobierno, “vemos a las ONG como aliadas estratégicas en la formulación de los planes de desarrollo integral, así como en su seguimiento y evaluación, especialmente considerando su presencia en más de 300 municipios del país”, señaló Llanos.
La autoridad destacó los aportes de estas instituciones en ámbitos como la democracia, la justicia, la salud, la equidad y el desarrollo sostenible, entre otros.
Alta valoración ciudadana
Este reconocimiento no proviene únicamente del Ejecutivo, sino también de la población. La directora ejecutiva de UNITAS —red conformada por 24 organizaciones de la sociedad civil boliviana y fundada hace 50 años— destacó que las acciones desarrolladas en las últimas décadas han sido valoradas positivamente por la ciudadanía organizada, a la que definió como un actor protagónico en los cambios que se promueven.
Como respaldo, citó una serie de estudios elaborados entre 2010 y 2023 por reconocidas empresas de análisis de opinión. Estos evidencian que, en promedio, el 70% de la población consultada valora la presencia de las ONG en distintos ámbitos del desarrollo, con énfasis en democracia, derechos humanos y la reducción de la pobreza y las desigualdades.
Asimismo, cuatro de cada diez personas califican su labor como “buena”, “muy buena” o “excelente”, y el 74% está “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con la afirmación de que “las oenegés ayudan a fortalecer la democracia y defender los derechos humanos”.
“Una deficiencia del país es la falta de datos y evidencia. Sin embargo, pese a un contexto difícil para las organizaciones de la sociedad civil, diversos estudios promovidos por la Red UNITAS demuestran que la ciudadanía reconoce su trabajo en la promoción del desarrollo, la democracia, la salud, la educación y la reducción de la pobreza”, apuntó Reynolds.
Articulación con el plan de desarrollo del decenio
El viceministro Llanos también se refirió a la necesidad de articular el trabajo de las entidades de la sociedad civil con las políticas públicas. En ese marco, sostuvo que es importante conocer sus planes y su visión de país para incorporar estos aportes tanto en el Plan General de Desarrollo Económico y Social (PGDES) 2026–2035 como en el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES), ambos en proceso de construcción participativa.
“Hemos venido realizando al menos 25 talleres para recoger insumos que ahora están siendo sistematizados. El aporte de la sociedad civil será clave en cualquiera de los siete ejes de los planes”, indicó.
Los siete ejes contemplan: desarrollo del capital humano mediante salud, educación y seguridad ciudadana; crecimiento económico compatible con la conservación ambiental; fomento al empleo y la formalización laboral; apertura de mercados e integración regional; redefinición de la relación entre el nivel central del Estado y las regiones; desburocratización y digitalización de procesos; y lucha contra la corrupción y la impunidad.
Evolución de la cooperación y los ODS
Al analizar la evolución de la cooperación en Bolivia, la embajadora de Suecia explicó que, con el paso de los años, se produjo un cambio de enfoque en la manera en que los organismos internacionales y la sociedad civil se vinculan al desarrollo local.
“Hemos pasado de la solidaridad a una intervención basada en intereses y valores comunes, en temas como educación, género y desarrollo sostenible, con fondos blandos y asistencia técnica. Hoy el sector privado es un aliado, hay mayor pluralidad y se ha logrado una mejor coordinación entre los actores. La sociedad civil cumple un rol muy importante”, afirmó Teague.
Sobre la relación entre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030) y el trabajo de las ONG, la analista del UNFPA destacó la metodología de la sociedad civil.
Según explicó, estas organizaciones se alinean a los objetivos, generan y replican buenas prácticas para su cumplimiento y han impulsado un cambio de paradigma en la ejecución de proyectos, con una participación cada vez más plural. Además, resaltó su capacidad para generar datos y su buena valoración ciudadana.
Para ver a detalle la memoria de la CONGI, puede ingresar a este enlace.
También te puede interesar:





