Filas por GLP. Foto: Infobo Bolivia
Las filas para adquirir garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) son constantes en las principales ciudades del país, pese a los anuncios oficiales de normalización del abastecimiento. La situación, que se arrastra desde fines del año pasado, ha provocado malestar en la población y denuncias por especulación y venta del producto a precios muy por encima del valor oficial.
El Gobierno reconoce que, aunque la producción de GLP es suficiente, una parte del carburante es desviada al contrabando. El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, afirmó que el consumo diario se incrementó de 1.400 a 1.700 toneladas y reveló que cerca del 20% del producto no llega al mercado interno. Indicó, además, en el abastecimiento debería regularse en los próximos días.
De acuerdo con la autoridad, el problema no responde únicamente a fallas logísticas, como la detención del transporte por ducto, sino también al accionar de redes ilegales que antes operaban con diésel. “Los grupos mafiosos que contrabandeaban diésel ahora están volteando su mirada al GLP”, denunció Medinaceli, al advertir que la especulación se ha convertido en un nuevo frente de conflicto para el Estado.
Mientras tanto, en ciudades como Santa Cruz de la Sierra, los vecinos se ven obligados a madrugar para conseguir una garrafa en agencias autorizadas, donde se dispuso la venta máxima de dos unidades por persona y la exigencia de cédula de identidad. En estos puntos, el producto se comercializa al precio oficial de Bs 22,50, pero la cantidad es limitada y no cubre la demanda.
En contraste, en tiendas de barrio y puntos informales se ofertan garrafas a precios que oscilan entre Bs 40 y Bs 70, es decir, más del doble y hasta el triple del monto regulado. Vecinos relataron que, ante la falta de camiones distribuidores en sus zonas, no les queda otra opción que pagar sobreprecio o trasladarse largas distancias para acceder al gas a precio oficial.
La escasez de GLP no solo afecta a Santa Cruz, sino que se replica en otras regiones del país, como La Paz, donde también se reportan filas y restricciones. Frente a este escenario, el Gobierno anunció que analiza reforzar los controles en frontera y aplicar sistemas electrónicos de rastreo para evitar el desvío del producto.
Pese a la crisis, las autoridades reiteraron que no se incrementará el precio del GLP, al tratarse de un insumo básico utilizado principalmente por familias de bajos ingresos. Sin embargo, mientras las medidas de control no surtan efecto, la población continúa enfrentando filas, incertidumbre y un mercado paralelo que encarece un producto esencial.
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