Pueblo indígena Yuracaré. CENDA
CENDA
En la comunidad La Soltera, del Consejo Indígena del Río Ichilo -Yuqui, el 20 de marzo, se llevó a cabo la elección de la representación departamental conforme a las normas y procedimientos propios del territorio, poniendo en vigencia la democracia comunitaria reconocida por la normativa nacional. La Ley 026 de Régimen Electoral, en su Art. 63, expresa que, “las naciones y pueblos indígena originario campesinos tienen el derecho de elegir a sus representantes mediante normas y procedimientos propios, en igualdad de condiciones dentro de la estructura del Estado”.
La Coordinadora de pueblos del Trópico de Cochabamba (CPITCO), comprende pueblos indígenas de tierras bajas del departamento de Cochabamba, organizadas en el Consejo Consejo Indigena del Sur (CONISUR) del TIPNIS, Consejo Indigena Yuracaré (CONIYURA), Consejos Indigena del Río Ichilo (CIRI) y el Consejo Indigena Yuqui, asentados en territorios que abarcan departamentos de Cochabamba, Beni y Santa Cruz. En Cochabamba, los pueblos indígenas Mojeños, Yuracaré, Chimán y Yuquis alcanzan 5588 habitantes, según el Censo de Población y Vivienda de 2024 del INE.
Este espacio eleccionario del pueblo indígena Yuracaré, como se observa en la infografía, comprende a tres TCO asentadas en los municipios de Villa Tunari y Chimoré, abarca tres consejos: CONIYURA, CIRI y CONISUR TIPNIS.

En el acto de elección por Normas y Procedimientos Propios se aplicó el siguiente procedimiento: inicialmente se realizó el llamado de lista por consejo y, tras la verificación del quórum, cada uno contó con 20 delegados con voz y voto, quienes debían emitir su elección por dos representantes: una mujer del Consejo CIRI y un varón del Consejo CONIYURA. Como resultado de este proceso colectivo, se definió la designación de Damaris Orihuela (CIRI) como asambleísta departamental titular con 40 votos y de Mario Guzmán (CONIYURA) como asambleísta suplente con 20 votos.
En una reunión ampliada realizada el 2 de marzo de 2026, con la participación de caciques mayores y autoridades comunales, se suscribió un acta de consenso que fue formalizada en el acto de elección del 20 de marzo con la supervisión del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático FIDE-Cbba. Acto democratico que consolida la unidad orgánica del pueblo Yuracaré que emana resultado de este proceso colectivo, y en aplicación del principio de rotación considerando que en la gestión 2021–2026 la titularidad fue ejercida por el Consejo CONISUR y la suplencia por el CIRI, para el periodo 2026–2031 se definió que el Consejo CIRI asuma la titularidad y el Consejo CONIYURA la suplencia. En ese marco, se designó a Damaris Orihuela (CIRI) como asambleísta departamental titular y a Mario Guzmán (CONIYURA) como asambleísta suplente.

El cacique de la zona media, Joaquín Noé, líder indígena, nos explica cómo se realiza la elección desde las bases comunales del consejo CONIYURA: “Se lanza la convocatoria y se eligen en las comunidades, se va a la segunda instancia en la zona, ahí se hace la competencia mediante voto o por proclamación, y sale el postulante para algún cargo y eso se lleva a la asamblea de la TCO yuracaré, y ahí se designa a las personas, quienes nos van a representar en los diferentes cargos, como coniyuras”.
De igual manera, se acordó que para la gestión 2031 la titularidad corresponderá a CONISUR (varón) y la suplencia a CONIYURA (mujer), en cumplimiento del principio de rotación y alternancia de género, mostrando avances importantes hacia la equidad en la participación política. Este tránsito refleja un proceso interno de reflexión y ajuste, donde las mujeres han ido ganando espacios frente a esquemas históricamente dominados por varones.
Este acuerdo no solo responde a una lógica de representación política, sino a una práctica ancestral arraigada en la organización territorial, donde cada decisión pasa por el consenso, rotación y la participación directa de las comunidades.
El actual presidente de la Coordinadora de Pueblos Indígenas del Trópico de Cochabamba (CPITCO), máxima representación de los pueblos indígenas de tierras bajas del departamento, David Quiroga Aponte, reconoce que los hitos alcanzados durante la Asamblea Constituyente y las marchas indígenas fueron fundamentales para el reconocimiento de la democracia comunitaria. Esta se ejerce en cada gestión en dos pueblos indígenas de Cochabamba: el pueblo indígena Yuracaré y el pueblo indígena Yuqui. “La lucha de nuestros padres y abuelos ha sido fundamental. Gracias a la consolidación de las TCO, y a la participación directa, hoy podemos vivir en un territorio digno, bajo nuestros usos y costumbres y normas propias como pueblos indígenas.”

La elección de representantes a la asamblea departamental de Cochabamba en el pueblo Yuracaré, es parte también de procesos que están en curso en otros 27 pueblos indígenas del país. Estos procesos territoriales reafirman el ejercicio de la democracia comunitaria, basada en por normas y procedimientos propios (formas de elección, rotación y distribución de cargos, acuerdos locales, corresponsabilidad, paridad, alternancia, etc) y, sobre todo, ponen en vigencia el derecho a la libre determinación y el autogobierno reconocido ampliamente en la constitución política del Estado.
La representación territorial de los pueblos indígenas en el Estado está contribuyendo a la construcción de la democracia intercultural y la plurinacionalidad. La elección de autoridades al gobierno departamental está ocurriendo a través de dos formas de democracia, la comunitaria y la representativa libreral, por normas y procedimientos propios y por voto universal. Ambos responden a formas distintas de concebir la política, la representación, la participación, la autoridad y el territorio, pero se complementan y se articulan, aunque todavía en condiciones desiguales, en la democracia intercultural. La representación directa de los pueblos indígenas, sin intervención de partidos políticos, es el reconocimiento de los pueblos y naciones indígena originario campesinos, y, por tanto, del Estado plurinacional.

La elección de autoridades al Asamblea Departamental de Cochabamba ocurre un contexto donde los pueblos Yuracaré y Yuqui enfrentan desafíos estructurales, como avasallamientos territoriales, la presión de la colonización, las limitaciones en salud, educación e infraestructura, y la necesidad de fortalecer su economía productiva con mayor tecnificación que fue parte de los mandatos para las autoridades electas. En ese sentido, la elección de sus representantes no solo tiene un carácter político, sino también estratégico, orientado a incidir en la gestión pública departamental en beneficio de sus comunidades.
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