Representantes de las organizaciones indígenas reunidas en Bermeo. Foto: CEJIS.
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La sociedad boliviana no volvió a ser la misma después de la primera vez en la que más de 300 hombres, mujeres y niños de pueblos indígenas de tierras bajas marcharon recorriendo 640 kilómetros hacia el centro del poder político, en La Paz, para poner en mesa su derecho a existir y ser reconocidos.
Así lo recordaron las organizaciones indígenas de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEMB), los pasados 14 y 15 de agosto, en reunión consultiva, al conmemorar los 36 años de la Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad.
“Sabemos lo que sucedió y es nuestro deber seguir esa herencia”, dijo el líder indígena Pedro Nuni en una intervención en la reunión consultiva, realizada en la comunidad Bermeo. “Marchamos por territorio y dignidad. Tenemos parte del territorio, porque no está saneado todo, y (tenemos) una dignidad que no respetan nuestras autoridades de gobierno”.
Luego de la marcha de 1990, que se desarrolló por 37 días, el Estado boliviano reconoció la propiedad colectiva de los primeros territorios indígenas de tierras bajas. Actualmente existen 405 tierras comunitarias de origen en todo el país.
“Después de aquella marcha vinieron otras. 11 marchas indígenas, desde 1990 hasta 2026, fueron construyendo un largo camino de lucha con tierras bajas, tierras altas y comunidades campesinas como alianza conjunta para resistir frente a las violaciones de los gobierno de turno”, dice el manifiesto emitido por la CPEMB para conmemorar los 36 años.
Al respecto, la dirigente del Territorio Mojeño Ignaciano, Yolanda Maza, recordó la más reciente movilización realizada en mayo de este año, en demanda de la eliminación de la Ley 1720, que modificaba inconstitucionalmente el régimen agrario de la pequeña propiedad.
“Si nuestros abuelos lucharon y lograron lo que quisieron (en 1990), porque lo necesitaban, ahora no vamos a dejar que nos lo quiten de nuevo”, expresó Maza.
El manifiesto de la CPEMB recuerda que las amenazas cambiaron, pero que la disputa por los territorios indígenas continúa.
“Hoy enfrentamos nuevas formas de esa misma presión: avasallamientos; minería; contaminación con mercurio; incendios; expansión agroindustrial; hidrocarburos; proyectos extractivos; mercantilización de bosques; créditos y mercados de carbono; normativas elaboradas sin participación indígena; y amenazas contra la integridad de nuestros territorios”, dice el Manifiesto.
A tiempo de cerrar las dos jornadas, el presidente de la CPEMB, Víctor Yba, resaltó la fecha conmemorativa, a la vez que el dirigente de la CIDOB, Lino Illimuri, opinó que la histórica marcha ha dejado “recuerdo, enseñanza y aprendizaje para las próximas generaciones”.
Aquí se puede leer el manifiesto:





