Los expositores del Módulo II de la Cátedra Bolivia, en Sucre, sede de este encuentro.
Una eventual reforma de la Constitución Política del Estado (CPE) debería surgir de un proceso ampliamente participativo e incluyente, identificar con claridad al nuevo sujeto constituyente, preservar y profundizar las conquistas alcanzadas en 2009 y concentrarse en los aspectos que hoy dificultan el funcionamiento del Estado y el ejercicio pleno de los derechos de la ciudadanía. Esta fue la principal coincidencia entre especialistas y protagonistas del proceso constituyente de hace casi dos décadas reunidos en el segundo módulo de la Cátedra Bolivia 1976 – 2025.
Aunque cada expositor abordó el tema desde una perspectiva distinta —histórica, política, jurídica e indígena—, todos coincidieron en que cualquier modificación de la Carta Magna requerirá un amplio consenso social para conservar la legitimidad que tuvo el proceso que dio origen al Estado Plurinacional.
En ese orden de ideas, Walter Limache, responsable del Programa NINA de la Red UNITAS, sostuvo que el proceso constituyente de 2009 fue una apuesta por un país incluyente, cualidad que ya no puede ignorarse.
“Hoy se habla de la necesidad de reformar la CPE, es posible que así sea. Pero estas iniciativas no solo deberían nacer de organizaciones políticas y sectores que velan por sus propios intereses, sino que debiéramos abrir un amplio debate con diversos actores. Habrá que pensar qué proyecto de país queremos, pero no podemos negar que todos los sectores de la sociedad civil tendrán que participar de esos espacios”, dijo.
Según Limache, hace 20 años, el llamado Pacto de Unidad —que aglutinó a indígenas, campesinos y otros sectores sociales— protagonizó el proceso constituyente, pero hoy otros actores, como colectivos y plataformas con diversos objetivos, también deberían ser incorporados.
Por su lado, desde la experiencia del movimiento indígena, Marisol Solano Charis, una de las dirigentes que impulsó la demanda de Asamblea Constituyente, recordó la manera en que los pueblos indígenas se unieron para lograr su reconocimiento constitucional y manifestó que, pese a los avances, el ejercicio pleno de sus derechos es aún un tema de resolución pendiente.
“Si bien se cambió la Constitución, no fue al cien por ciento como nosotros planteamos. Ahora se habla de nuevas propuestas de reforma y toda la sociedad civil debería participar de ese proceso. Las conquistas de los pueblos indígenas han sido un sacrificio propio y el desafío está en cada uno de nosotros”, indicó.
Bajo este enfoque, el expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé sostuvo que cuando se habla de constitución, su significado expresa una acción: la de constituir, de generar pactos y consensos entre todos y todas, para convivir en armonía.

“Una constitución no está escrita en piedra. A nivel global, hay modificaciones constitucionales muy frecuentes, cada siete u ocho años. Pero además, en la primera constitución que nos legó el Libertador (Simón Bolívar) se plantea que la Constitución Política del Estado boliviana debía revisarse cada dos años”, añadió.
En ese sentido, llamó la atención sobre una práctica del constitucionalismo que se impuso a lo largo de la historia de Bolivia: el hecho de que las sucesivas reformas a la Carta Magna respondieron a los intereses del gobierno de turno y a las élites que los sostenían.
“Sin duda, el de 2009 fue el proceso constituyente de mayor legitimad y representación, porque la norma fue debatida, analizada y aprobada en un referéndum mediante voto popular. Por tanto, la construcción constitucional es el acto de seguir pactando; hoy, el tema está servido y debería ser una discusión amplia y permanente”, afirmó.
En su exposición sobre el pacto constituyente, José Luis Exeni, especialista en democracia y procesos constituyentes, reflexionó sobre cómo asumir una posible reforma constitucional en un contexto de crisis, desconfianza, polarización e incertidumbre, como el que vive Bolivia en la actualidad.
“No hay recetas”, sostuvo, pero formuló cinco principios para renovar el pacto constituyente que dio luz a la CPE de 2009: Primero, asumir la crisis como un momento de oportunidad, no de quiebre ni de ruptura. Segundo, definir cuál es el sujeto constituyente que impulsaría el proceso, y en ese marco hizo referencia al papel que desempeñó el Pacto de Unidad en 2009.
Este sujeto constituyente se entiende como el conjunto de actores sociales y políticos con la legitimidad para crear o modificar la constitución. Surge de un proceso participativo y representativo de la diversidad del país, y no únicamente de una decisión de los órganos del poder público.
Como tercer y cuarto principio, Exeni planteó avanzar en propuestas de reformas construidas desde la deliberación, con amplia participación ciudadana, y por las vías constitucionales y democráticas. Finalmente, propuso asumir como premisa que cualquier reforma debe garantizar la vigencia de los avances en derechos, el modelo de Estado, la interculturalidad, las autonomías y el pluralismo jurídico. “No puede ser una reforma regresiva”, apuntó.
Estas exposiciones se desarrollaron durante el segundo módulo de la Cátedra Bolivia 1976 – 2050, una iniciativa impulsada por la Red UNITAS en el marco de su 50 aniversario. Mila Reynolds, directora ejecutiva de UNITAS, sostuvo que la Red desarrolla este serie de encuentros «con la firme convicción de que repensar Bolivia es posible solo si lo hacemos de manera participativa, con memoria, territorio y alianzas».
Expuso que el presente módulo aborda uno de los nudos más densos y desafiantes de la agenda boliviana contemporánea. «La CPE de 2009 representó un hito fundacional, por primera vez, Bolivia se declaró un Estado plurinacional, reconociendo la coexistencia, la igualdad y la libre determinación de múltiples naciones y pueblos indígena originario campesinos con el conjunto de la sociedad boliviana».
Reynolds reflexionó en sentido de que una constitución «es un pacto vivo» que requiere ser interpretado, actualizado y, si es necesario, reformado. En ese sentido y en función de la coyuntura planteó algunas interrogantes clave: ¿Qué elementos de este pacto se han desgastado? ¿Qué reformas son necesarias para efectivizar lo plurinacional, para fortalecer las democracias, para reequilibrar los órganos de poder y reconstruir la confianza social y la gobernanza inclusiva? «En momentos de polarización como el que atraviesa Bolivia, estas no son preguntas menores. Y es, precisamente, en los momentos de mayor fractura cuando la reflexión crítica se vuelve más necesaria», sostuvo.





