Lideresas del Gran Chaco lanzan protocolo trinacional histórico contra la violencia de género

Desarrollo

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Yenny Escalante

Portada del Protocolo integral para prevenir y responder a la violencia basada en género en el Gran Chaco Americano

El Colectivo de Mujeres del Gran Chaco Americano presentó el primer Protocolo Integral para Prevenir y Responder a la Violencia Basada en Género, una herramienta diseñada por y para mujeres de Argentina, Bolivia y Paraguay. El instrumento busca cerrar la brecha entre las leyes nacionales y la realidad de las comunidades rurales e indígenas, donde el aislamiento geográfico y las barreras lingüísticas suelen dejar a las víctimas sin protección efectiva.

Bajo la consigna “Nosotras movemos el territorio contra las violencias”, este protocolo surge como respuesta a la insuficiencia de los mecanismos estatales urbanos para atender las cosmovisiones y necesidades específicas del Chaco. La iniciativa, publicada en mayo de 2026, propone un modelo de gobernanza horizontal donde la justicia estatal y la indígena dialoguen para garantizar la seguridad de las mujeres.

El protocolo no funciona como un manual externo, sino que organiza la respuesta territorial en cuatro roles clave para asegurar que ninguna mujer enfrente la violencia sola:

  • Escucha Raíz: Referentes comunitarias que brindan la primera contención y validan el relato de la víctima.
  • Camino Seguro: Equipos formados para la gestión de casos y el diseño de planes de seguridad.
  • Red Viva: El entramado de organizaciones que respalda a los equipos locales y sostiene la incidencia política.
  • Garantía Pública: La exigencia de respuestas efectivas y con pertinencia cultural por parte del Estado.

Violencia ambiental y defensa del territorio

Un aspecto distintivo de este documento es el reconocimiento de la violencia hacia defensoras ambientales. El diagnóstico realizado identifica que las mujeres que lideran la protección del agua, el bosque y la tierra enfrentan riesgos específicos como la criminalización, amenazas físicas y estigmatización. En este contexto, el protocolo vincula directamente la salud del territorio con la seguridad de las mujeres, denunciando que el avance extractivista y el desmonte profundizan las vulnerabilidades de género.

Para garantizar su efectividad, el protocolo se fundamenta en los principios de justicia lingüística e interculturalidad crítica. Esto implica que la información debe circular en lenguas originarias como el Wichí, Qom y Guaraní, eliminando el lenguaje técnico como barrera de acceso a derechos. Además, integra saberes ancestrales de sanación para abordar daños espirituales y emocionales causados por la violencia.

Este avance regional fue impulsado por el Colectivo de Mujeres del Gran Chaco Americano, con el apoyo del proyecto «Tejiendo Redes, Construyendo Impactos» y la Embajada Británica en Asunción. El documento final se consolida como una hoja de ruta para la soberanía de las organizaciones de mujeres en un territorio que, a pesar de las desigualdades estructurales, continúa resistiendo a través de la organización colectiva.

Aquí puede leer el documento:

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