Sebastián y Yubinka…

Opinión

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Hernán Cabrera M.

Ambos son víctimas de una sociedad caótica, violenta. De un sistema obsoleto y enfermo. De una institucionalidad y autoridades que no cumplen con sus roles ni mandatos constitucionales de hacer gestión por el bienestar y la seguridad de la población. No son casos aislados, son hechos integrales que desnudan a una sociedad enferma, violenta y cuya estructura institucional no funciona. O funciona a medias.

Ambos fueron asesinados en diferentes circunstancias. Yuvinka violada, estrangulada y asesinada por un sujeto que sigue en libertad e impune. Sebastián atropellado por un micro cuyo chofer estaba desesperado apretando el acelerador para ganar unos minutos en su trayecto o subir más pasajeros. Un joven lleno de ilusiones y fortalezas que se preparaba para conquistar el mundo. Una niña inocente, llena de vida y esperanzas para afrontar los problemas y quehaceres del trajinar diario de su familia y de ella misma. Ambos ya no están con nosotros y sus casos nos causaron dolor, ira e indignación.

Yuvinka es vejada y asesinada cada día, mientras su violador y asesino anda rondando por alguna otra calle, tras otra presa. La policía y los fiscales hicieron operativos mediáticos, según dicen, investigando a profundidad, pero no han detenido ni siquiera a un sospechoso; y claro, para desviar la atención, lo último que informaron es que el entorno familiar es cómplice y un pariente sería el demonio que maltrató y abusó de la niña.

La institución del orden y la justicia, hasta el momento, se aplazaron de forma clara y vergonzosa en dar con el culpable y esclarecer totalmente este dramático caso. Mientras no s se detenga y procese al agresor sexual, Yuvinka seguirá doliendo en las conciencias de la sociedad. Para calmar la ira de la gente, los policías y fiscales montaron un escenario que los muestra trabajando. Sin embargo, no tenemos resultados contundentes de esta “investigación seria y responsable” que pregonan.

Sebastián, el joven universitario, encontró la muerte cuando fue atropellado por un micro en un día laborable y en una avenida transitada. El dolor, las lágrimas y el arrepentimiento inundaron las redes sociales, las reuniones sociales y familiares. Es que fue mucho golpe contra esta sociedad desordenada y cuyas autoridades municipales ahondan ese caos.

Sebastián fue víctima del poderoso sistema del transporte público, que solo exige nuevas tarifas y en contrapartida boicotea todo plan de reordenamiento vehicular que tienda a mejorar este servicio usado por la mayoría de la población, que necesita trasladarse a un lugar y otro. El caso de este joven lleno de retos nos puso un freno en seco para interpelar a la autoridad municipal y a cada transportista (chofer, propietario) en sentido de que caducó su sistema desordenado y antiguo. Cada vez hay heridos y víctimas de este circuito.

“Hoy se va un chofer de micro a la cárcel unos meses y luego saldrá libre, eso no devuelve la vida, aunque sean 50 años de cárcel…. en esa reflexión toca mirarnos como sociedad ….

Lo único cierto que nuestra ciudad es muy riesgosa para salir …. ¿qué hacemos???? más educación …. ¡y el sistema somos nosotros!!! El sistema nos está matando”, reflexiona el abogado Willdey Velasco.

La muerte de Sebastián debe significar un acto de conciencia y de renovación para todos aquellos que están en la lógica de las violencias, de la irresponsabilidad y de la negligencia, porque mas allá que se exija justicia y el chofer del micro vaya detenido, nada devolverá la vida ni la alegría al entorno familiar y de amistades de Sebastián. Porque no se trata de que un joven fuera atropellado y que el desenfreno del desarrollo continúe, sino que este doloroso caso nos debe golpear duro. Primero al alcalde, sus secretarios y concejales, porque poco o nada han realizado para reordenar e imponer autoridad en el servicio del transporte urbano, un sector que se ha hecho cada vez es más poderoso y le importa poco a la ciudad y sus habitantes. Se vienen cambios en la gestión municipal, pues esperemos que la gente elija como su alcalde y concejales a los mejores y que estos tengan la valentía de agarrar el toro las astas.

Segundo, los dirigentes y transportistas no pueden seguir en ese ritmo caótico al prestar sus servicios en micros, taxis, buses; su cambio de mentalidad es una premisa y deben subirse al tren del progreso con rostro humano, con leyes, con respeto a las normas.

Sebastián y Yuvinka son un canto a la vida, un testimonio claro y valiente de lo que significó su breve existencia en este mundo, en esta sociedad. A ambos les debemos algo tan sencillo y esencial: amar la vida, disfrutar de cada instante. Sus despedidas no solo llenaron de mares de lágrimas a sus familiares, amigos y tanta gente que se expresó en las redes sociales, sino también de esperanzas, para que a partir de sus dramáticas muertes hagamos el firme propósito de cambiar, de renovarnos, de transformarnos, de ser más humanos, más justos, más bondadosos, más dignos, más decentes.

Hernán Cabrera es periodista y licenciado en Filosofía.

Las opiniones de nuestros columnistas son exclusiva responsabilidad de los firmantes y no representan la línea editorial del medio ni de la red.

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