La nueva directiva de la CANOB, que asumió en días pasados
La nación ayorea marcó un hito en su vida orgánica con la celebración de la X Asamblea General de la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (CANOB). El encuentro, que tuvo lugar el 22 de enero en la sede de la FEJUVE en la capital cruceña, no solo sirvió para renovar su cuadro directivo, sino para consolidar una hoja de ruta crítica frente a las amenazas que acechan su territorio y su pervivencia cultural.
Con la participación de delegados de 23 comunidades (de un total de 33), la asamblea eligió a Lucas Picaneray (de la comunidad Cannan) como presidente y a Verónica Picaneray (El Balneario) como vicepresidenta. Esta nueva dirigencia asume el mando con un mensaje claro hacia el Estado y las organizaciones externas: el respeto irrestricto a la autodeterminación indígena.
“Lo único que pedimos como nación es que las instituciones respeten la decisión que ha tomado el pueblo ayoreo de elegir a sus autoridades”, sentenció la directiva en un comunicado oficial, subrayando que toda decisión futura será consultada con los dacasutedie (líderes tradicionales) de las comunidades.
Un directorio con rostro de mujer y visión territorial
La nueva estructura de la CANOB refleja una apuesta por la equidad y la gestión técnica de sus necesidades más apremiantes. Entre los nombres destacados se encuentran Hoto Chiqueno en Economía, Marcela Picaneray en Organización, y Simeón Picaneray en la Secretaría de Tierra y Territorio. El equipo se completa con liderazgos en Educación, Salud y Género, este último a cargo de Vania Chiqueno.
La agenda del Gran Chaco: Territorio y aislamiento voluntario
De acuerdo con información compartida por el Observatorio de los Derechos de los Pueblos Indígenas Bolivia (ODPIB), la activista ayorea Rocío Picaneray detalló la agenda que tendrá a su cargo el nuevo directorio, la cual se divide en cuatro pilares fundamentales:
- Defensa territorial: Asegurar la integridad de las tierras ya tituladas y frenar los avasallamientos.
- Protección del Ñembi Guasu: Se busca salvaguardar a los grupos ayoreos en aislamiento voluntario o contacto inicial que habitan en esta zona, quienes hoy se encuentran en riesgo vital debido a la deforestación descontrolada.
- Participación femenina: Impulsar el rol de la mujer ayorea en la esfera pública y política.
- Fortalecimiento orgánico: Cohesionar a las 33 comunidades para actuar como un solo bloque frente a las presiones externas.
Un pueblo en riesgo extremo
Según informes de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, el pueblo ayoreo atraviesa una situación de vulnerabilidad estructural, caracterizada por la exclusión social y un acceso precario a servicios básicos.
Sin embargo, la amenaza más crítica proviene del avance de la frontera agrícola y los proyectos de infraestructura en el Gran Chaco. Esta región, una de las más deforestadas del continente, es el hogar de los últimos grupos indígenas en aislamiento fuera de la Amazonía. Observadores internacionales advierten que la reducción del bosque chaqueño no solo erosiona su cultura, sino que expone a estos grupos a enfermedades y conflictos que ponen en peligro su existencia física.
La gestión de Lucas y Picaneray será determinante para mediar entre el desarrollo económico que presiona desde afuera y la supervivencia de una de las culturas más resilientes del Chaco boliviano.





