Incendios en la Patagonia argentina. Foto: Mongabay Latam
La Patagonia argentina enfrenta nuevamente una situación crítica por incendios forestales que, hasta ayer domingo, ya arrasaron más de 15.000 hectáreas, obligaron a evacuaciones masivas, que ya sobrepasaron las 3 mil personas, y destruyeron viviendas, mientras brigadistas y vecinos luchan contra focos activos en medio de condiciones climáticas extremas.
“Es la peor tragedia ambiental en 20 años”, manifestó el secretario de Bosques de Chubut, Abel Nievas. El escenario más complejo se registra en la provincia de Chubut, donde el fuego avanza desde hace una semana en distintos puntos. El foco de mayor magnitud se originó el lunes en cercanías de Epuyén y, según datos oficiales, alcanzó una superficie estimada de 11.970 hectáreas, con un crecimiento acelerado entre el sábado y el domingo.
Según datos oficiales, el 95 por ciento de los incendios forestales de Argentina son provocados por seres humanos. Estos están relacionados con acciones como un cigarrillo mal apagado o una fogata realizada en una zona de alto riesgo. Pero también, señalan que puede tratarse de incendios provocados por pirómanos o por personas que quieren expandir la frontera agrícola.
Más de 500 personas —entre brigadistas, bomberos, rescatistas, fuerzas de seguridad y personal de apoyo— trabajan en las tareas de contención, a las que se suman brigadas comunitarias integradas por vecinos que actúan en primera línea para proteger viviendas y áreas pobladas.
El impacto de los incendios se da en un contexto especialmente delicado. La región viene de atravesar, el año pasado, la peor temporada de fuegos en tres décadas, con más de 32.000 hectáreas afectadas, lo que mantiene bajo presión tanto a los sistemas oficiales como a las redes comunitarias de respuesta.
El fuego llegó a rodear la localidad de Epuyén, un poblado de poco más de 2.000 habitantes ubicado entre un lago de origen glaciar y cerros cubiertos de bosques nativos, lo que incrementó el riesgo para la población.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, señaló que el domingo la situación amaneció “más tranquila”, aunque advirtió que el cuadro general sigue siendo “muy crítico”. El mandatario remarcó además que la provincia atraviesa la peor sequía desde 1965 y llamó a no minimizar los efectos del cambio climático.
Otro foco de gran magnitud permanece activo en el Parque Nacional Los Alerces. Si bien las autoridades no precisaron su extensión, organizaciones ambientalistas estimaron que el área afectada supera las 1.000 hectáreas. A esto se suman otros incendios en Chubut y Santa Cruz que ya dañaron cerca de 3.800 hectáreas adicionales.
Las autoridades confirmaron que un brigadista voluntario permanece internado en terapia intensiva por quemaduras graves, mientras que unos 3.000 turistas fueron evacuados preventivamente y al menos diez viviendas resultaron destruidas por las llamas.
Las primeras lluvias registradas durante la tarde del domingo llevaron algo de alivio a las comunidades afectadas. En Rincón de Lobos, una de las zonas más golpeadas, los residentes expresaron cauta esperanza ante la posibilidad de que las precipitaciones ayuden a frenar el avance de las llamas.
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