Mujeres indígenas de Santiago de Chiquitos sostienen la medicina natural como forma de vida

Desarrollo

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Yenny Escalante

Productos que ofrece Amena. Foto: Sumando Voces

Desde la comunidad de Santiago de Chiquitos, en el municipio de Roboré, en el departamento de Santa Cruz, un grupo de 24 mujeres, mantiene viva la medicina natural a través de la elaboración artesanal de jarabes, pomadas y tónicos hechos con plantas del monte chiquitano, una práctica que combina conocimiento ancestral y sustento económico.

Verónica Fernández Frías, una de las integrantes de la Asociación de Medicina Natural Santiagueña (Amena), en entrevista con Sumando Voces explica que producen jarabes para la tos y la bronquitis, expectorantes naturales, cremas para dolores óseos y musculares, pomadas de eucalipto y ungüentos para aliviar el estrés y el «dolor fuerte». También elaboran productos para el cuidado de la piel y tónicos tradicionales como el jarabe de paquió, utilizado por niños y adultos.

Entre los preparados ofrecen el jarabe de Tipa chiquitana, elaborado con la corteza de tipa, la corteza de paratodo, sacarosa y agua purificada, y se usa para aliviar problemas de ulcera, gastritis y próstata. También, el jarabe de Paquió, elaborado con corteza de paquió, de paratodo, de quinua, hojas de eucalipto, clavo de color, sacarosa y agua purificada, es un remedio tradicional contra la anemia, la tos y la bronquitis, además, aumenta las defensas del organismo, asegura Fernández.

El aceite de cusi es otro de los productos que ofrecen, el cual fortifica el cuero cabelludo y previene la caída del cabello y las canas precoces. Ofrecen también la pomada de Copaibo, que es un desinflamante de golpes y torceduras, dice Fernández, alivia dolores reumáticos, artríticos y musculares, así como picadura de insectos. La pomada de Isiga sirve para aliviar problemas de ciática, dolores de huesos, embolia, tortícolis, sinusitis y golpes.

Las mujeres indican que la elaboración de los productos se realiza en laboratorio y bajo un trabajo colectivo que les permite generar ingresos propios. Los jarabes tienen un costo de 35 bolivianos y las pomadas 30 bolivianos.

Para las productoras, la medicina natural no solo es una alternativa de salud, sino también una forma de preservar la identidad cultural y el conocimiento tradicional de la Chiquitanía, sostenido hoy por mujeres que apuestan por el trabajo comunitario.

Las personas que deseen adquirir los productos y apoyar a este emprendimiento indígena pueden llamar al 62955139.

Aquí puede ver la entrevista:

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