Pasaporte solidario. Foto: Yenny Escalante
Detrás de cada paisaje, cascada o sendero en las áreas protegidas de Bolivia hay un guardaparque que recorre largas distancias, vigila el territorio y cuida la biodiversidad del país. Para apoyar ese trabajo silencioso, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) promueve el Pasaporte para la Conservación de las Áreas Protegidas, una iniciativa solidaria que invita a la ciudadanía a ser parte activa de la protección ambiental.
Con una donación de 200 bolivianos, las personas pueden acceder durante un año a 19 áreas protegidas sin pagar la tarifa de ingreso, mientras contribuyen directamente a mejorar las condiciones en las que los guardaparques realizan tareas de patrullaje y monitoreo.
“Es una forma hermosa de conectar la solidaridad con el acceso a nuestras áreas protegidas”, explica América Suárez, técnica del Sernap a cargo de la implementación del pasaporte. Según señala, el proyecto busca reducir la brecha financiera que enfrenta el sistema de conservación y, al mismo tiempo, generar conciencia sobre el rol fundamental que cumplen los guardaparques.

La iniciativa, que se impulsa actualmente con mayor énfasis, ha permitido que más personas conozcan que Bolivia cuenta con 24 áreas protegidas, que representan el 16,5 % del territorio nacional. Cada visita, además, genera un impacto positivo en las comunidades locales, donde guías, transportistas y pequeños emprendimientos encuentran en el turismo una fuente de ingresos compatible con la conservación.
El pasaporte puede adquirirse a través del portal pasaporteareasprotegidas.gob.bo, donde se realiza la donación y se obtiene una versión digital. Existen más de 17 puntos a nivel nacional para recoger el pasaporte físico. Está dirigido a bolivianos mayores de 18 años, con planes de ampliación para niños, y también puede ser adquirido por residentes extranjeros.

Las áreas protegidas resguardan los principales reservorios de agua del país y una biodiversidad única, como las más de 1.200 especies de aves registradas en el Parque Nacional Madidi. “Cuidar estos espacios es cuidar nuestro futuro”, apunta Suárez, quien destaca que la conservación no es solo una tarea institucional, sino una responsabilidad compartida.
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