Alex Nay Vargas, el guardaparque tacana que vivirá en la memoria del bosque

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Yenny Escalante

Alex Nay Vargas en el Río Beni, sector Chepete, Parque Nacional Madidi. Foto cortesía: Familia Nay Vargas

Alex Nay no era solo un guardaparque, era un hermano comprometido con la vida misma, así lo recuerda Alex Villca Limaco, compañero de lucha, cuñado y amigo cercano. Su voz se pausa al evocarlo, porque la noticia de su partida aún pesa en quienes compartieron con él momentos de alegría, jornadas de vigilancia, caminatas interminables y la certeza de que cuidar la naturaleza era cuidar a la gente.

«Ha sido un fiel guardián y protector de esta gran riqueza natural que alberga el Madidi. Siempre ha expresado su orgullo de formar parte del cuerpo de protección de este Parque», dice Villca a Sumando Voces.

Alex Nay Vargas, y a sus espaldas, la Laguna Chalalan, del Territorio Uchupiamona, dentro Parque Nacional Madidi. Foto cortesía Alex Villca

Alex Nay nació un 9 de julio de 1985 en la comunidad indígena San Miguel del Bala, una de las 22 comunidades del pueblo Tacana I, ubicada a orillas del río Beni. Desde muy joven entendió que su lugar estaba en los senderos de la selva y en los ríos que atraviesan los parques nacionales.

Su espíritu de servicio y disciplina tenía raíces profundas. Su padre, Alfredo Nay Rada, reconocido defensor del medio ambiente, le transmitió el valor de cuidar la naturaleza como un compromiso de vida. Y así, su vocación se acentuó a través del contacto profundo con la tierra y se fortaleció en cada patrullaje, donde aprendió a reconocer el sonido de los animales, el olor de la lluvia y la huella casi invisible de una pisada en la arena. Permaneció durante 17 años al servicio y cuidado del Parque Nacional Madidi.

Villca Limaco lo describe como un hombre incansable, siempre dispuesto a dar más de sí mismo. «Alex ha sido una persona muy decidida, que se trazaba objetivos y persistía hasta lograrlos. Era una persona que no se ponía límites. Sobre todo, pude ver su entrega y compromiso durante los incendios forestales de 2023”, dice. Esa dedicación lo convirtió en un referente dentro de la comunidad de guardaparques y defensores ambientales en Bolivia.

Tras combatir los incendios forestales en 2023, la salud de Nay se vio gravemente afectada, por lo que su familia personal y laboral inició una campaña. La ciudadanía respondió favorablemente y Alex, con esa perseverancia que lo caracterizaba, salió de esa dura etapa y continuar su labor como guardaparque.

Alex Nay sostiene un letrero. Foto: Periodista Ervin Serato

Quienes lo conocieron saben que Alex Nay no solo vigilaba, sino que también educaba. Le gustaba conversar con las comunidades, explicar por qué era importante proteger a los animales y los bosques, y lo hacía con palabras sencillas, cercanas, que llegaban al corazón. Creía en la fuerza de la conciencia colectiva y en la unión para defender lo común. Su vida cotidiana estaba marcada por la sencillez y la camaradería.

El padre de Alex, Alfredo Nay Rada, fue para él un ejemplo de trabajo y constancia, valores que supo heredar y proyectar en su labor de guardaparque. De su madre, Benita Vargas Guari, aprendió la fortaleza silenciosa con la que enfrentaba la vida. Y en su propia familia —su esposa, Ruth Tibubay Ruiz, y sus hijos, Diogo, Shande y Alexander— encontró la motivación para seguir adelante, convencido de que proteger la naturaleza era también proteger su futuro.

La muerte lo sorprendió demasiado pronto, a sus 40 años, el sábado 30 de agosto de 2025. Su cuerpo fue velado en el Parque Nacional Madidi, el lugar que defendió con tanto amor, y enterrado este 1 de septiembre en el cementerio general de Rurrenabaque, Beni. Allí lo despidieron sus familiares, amigos, colegas y una comunidad que lo recordará siempre como guardián de la vida.

“Alex deja un espacio insustituible, era una persona carismática y que siempre se había destacado por motivar al grupo, por alentarlo y no rendirse ante las adversidades, entonces, eso es algo que nos compromete a quienes estamos en esa dura tarea de enfrentar el riesgo que se cierne sobre los territorios indígenas y sobre las áreas protegidas y sobre el bien patrimonial de nuestros territorios», asegura Villca.

En adelante, cada patrulla por el bosque, cada árbol que resista el fuego, cada animal que encuentre refugio será también un recordatorio de su legado.

Alex Nay Vargas se fue físicamente, pero seguirá caminando en la memoria del Madidi y en las historias de quienes lo conocieron. Su nombre queda escrito en la historia de los que eligieron proteger la naturaleza a costa de todo.

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